Víctor L. Barradas

Actualmente se ha propuesto que una práctica adecuada para mitigar el cambio climático y sobretodo el cambio climático urbano, es blanquear techos y pavimentos de casas y edificios (véase Gaceta, UNAM, 21/01/13 p. 10). De esta forma se reflejaría una "gran cantidad" de radiación solar. Se ha llegado a proponer que los materiales de construcción, como los tabicones, sean blancos y además que tengan subvención gubernamental.

02CircuitoInterior     Esta propuesta ha llamado poderosamente la atención a nuestro grupo de trabajo en el Instituto de Ecología, debido a que desde hace algunos años hemos estado dedicados al estudio de la isla de calor urbana en particular, y en general, al clima urbano. La isla de calor urbana es un fenómeno meteorológico - climatológico que se presenta en las ciudades y que consiste en que el centro de la ciudad es más cálido que sus alrededores, debido principalmente a la urbanización (véase La isla de calor urbana y la vegetación arbórea en Oikos=). Este fenómeno puede tener efectos nocivos en las personas.

     Actualmente hemos estado desarrollando un modelo de mitigación de la isla de calor urbana y encontramos que blanquear las ciudades con la idea de reflejar más la radiación solar tendría un efecto mínimo. También sería mínimo lo que se enfriarían los edificios por lo que tampoco se ahorraría mucho en el consumo de energía en aires acondicionados o sistemas de ventilación forzada.

     Mitigar los efectos del cambio climático por medio de reflejar radiación solar aumentando el albedo de las ciudades es un problema complejo, ya que una gran parte de la radiación que se refleja la absorbe la atmósfera (véase Conocer nuestro invernadero natural]. En términos numéricos, la radiación que proviene del Sol y que alcanza la parte más alta de la atmósfera es de 1,366 Watts por metro cuadrado (W m-2, que es la constante solar) y de ésta, alrededor del medio día, llega a la Ciudad de México un poco menos de la mitad (cerca de 600 W m-2). En un cálculo a grosso modo, si blanqueáramos los techos, y suponiendo que el albedo fuera del 50%, entonces se reflejarían 300 W m-2. Si en el camino del punto más alto de la atmósfera a la superficie de la ciudad, la radiación se redujo 766 W m-2 (1366-600) ¿cuánto se reducirá en el camino inverso? Es de esperarse que lo mismo. Muy posiblemente la energía reflejada quedará atrapada en las primeras capas de la atmósfera — principalmente en las primeras capas de la tropósfera— y nada de la radiación reflejada 02cuadro
alcanzaría el espacio exterior. De ser así, el aire se calentará más al absorber ese exceso de radiación, ¡seguramente incrementando el calentamiento global! Por otro lado, si esta radiación reflejada encontrara en su camino una superficie reflejante como una nube, ésta sería proyectada de regreso a la superficie terrestre.

     Por ejemplo, en el rediseño del Circuito Interior o Bicentenario de la Ciudad de México, se colocó piso claro para que se reflejara más la radiación solar. No obstante, el efecto de la isla de calor urbana en la ciudad no se ha reducido, y muy probablemente nunca se reducirá con este tipo de prácticas.

     En ciudades como la de México, la diferencia entre las épocas cálida y fría, adicionalmente podría invalidar la propuesta de blanqueamiento, ya que en la época de calor podría disminuir la temperatura, pero ésta persistiría y tal vez en la época fría disminuiría más. Esto se debe a que el albedo aumenta debido a la inclinación de los rayos solares, de ahí que muy probablemente se tendría que invertir más energía en calefacción.

     Este último argumento podría tomarse a broma por la gente de la Ciudad de México, o de cualquier ciudad de clima templado, con respecto a los habitantes de Acapulco o cualquier ciudad de clima cálido. Sin embargo, el grado de percepción térmica de los habitantes de Acapulco es diferente al de los de Ciudad de México, ya que están aclimatados a diferentes temperaturas. De esta manera, mientras que para los habitantes de la Ciudad de México la percepción térmica es de calor o fresco, para los acapulqueños puede ser de frío.

Figura2     Nosotros estamos proponiendo enfáticamente que se deben implementar sistemas de vegetación urbana, incluyendo las llamadas azoteas verdes, ya que son más eficientes para mitigar esas altas radiaciones a través de la transpiración vegetal. La transpiración vegetal implica que sale agua en forma de vapor principalmente desde las hojas de las plantas pero además, es la forma más barata de producir enfriamiento mediante la evaporación del agua. Estos sistemas de vegetación urbana deben de diseñarse de manera inteligente e informada, y no utilizando sólo puntos de vista estéticos o de arquitectura del paisaje.

     La propuesta de usar sistemas de vegetación urbana, no solo serviría para mitigar los efectos de la radiación solar y la temperatura urbana, sino también para capturar carbono y disminuir la concentración de gases invernadero.

    Las azoteas verdes con plantas muy productivas de consumo humano como las hortalizas, o de ornato, podrían contribuir más a mitigar los efectos de la isla de calor urbana y del cambio climático, que blanquear las superficies urbanas. No son útiles los roof gardens (azoteas preferentemente con pasto y plantas sintéticas y que se utilizan para reuniones sociales), ni son adecuadas las azoteas verdes que se promovieron durante la gestión pasada, ya que predominaba el uso de plantas crasuláceas, ya que son especies de muy lento crecimiento y transpiran principalmente de noche. Así como esta propuesta de blanqueamiento, seguramente hay muchos otros elementos y propuestas que tienen gran complejidad, y se han tratado en los proyectos ecologistas con ligereza, pero deben de ser analizados con cuidado y formalmente, siguiendo las ideas enunciadas en este ensayo.

Para saber más

  • Alonso García, J. A. 2013. Islas de calor, entrevista a VL Barradas. El Faro 146: 4-5.
  • Barradas, V. L. 1990. Las plantas en la ciudad Oikos= 3:4..
  • Barradas, V. L. 2013. La isla de calor urbana y la vegetación arbórea. Oikos= 7: 14-16.
  • Ballinas Oseguera, M. 2011. Mitigación de la isla de calor urbana : estudio de caso de la zona metropolitana de la Ciudad de México. Maestría en Ciencias de la Tierra. Centro de Ciencias de la Atmósfera-Instituto de Ecología, UNAM.ranita20