Andrés Velasco-Villa y Valeria Souza

Este proverbio popular se ha perpetuado en la memoria colectiva debido al gran impacto histórico que la rabia ha tenido en la salud pública y animal de muchos países del mundo, incluido México. Si bien la rabia asociada a perros domésticos ha sido controlada y en algunos lugares eficientemente erradicada, más de 55,000 personas mueren al año por esta enfermedad en países empobrecidos de Asia, África y América.

La rabia en México

En México el problema de la rabia tiene una historia relativamente reciente, la cual ha estado íntimamente ligada al desarrollo urbano y al crecimiento descontrolado de la población canina desatendida. El xoloizcuintle o perro pelón era la única raza autóctona en la América prehispánica, la cual además había existido en el continente por más de 8,000 años. No 06Rabiaobstante la existencia de perros, no había rabia canina en el Nuevo Mundo. La densidad demográfica de estos perros estaba finamente controlada por el papel que jugaba en estas culturas, que además tenían muy en mente el valor de su entorno. Los xoloizcuintles eran perros de compañía y también eran usados como fuente de alimento en ritos y ceremonias, en donde se les daba la connotación de deidades. No fue hasta 1519 que otras razas de perros fueron importadas de Europa con el propósito de utilizarles como animales de ataque, guardia, cacería y protección. Este cambio radical del papel del perro dentro de una sociedad en transición cultural, propició que la población canina empezara a tener un crecimiento desmedido. Hacia 1581 los problemas asociados al exceso de la población de perros se empezaron a notar, por lo que surgieron legislaciones para controlar el número de animales callejeros y así la cantidad de personas mordidas. Fue hasta 1709 que, como los asentamientos humanos eran más prominentes y por ende la densidad canina más alta, la rabia se hizo notar con grandes epidemias en humanos y ganado en el centro de México.

          Hasta aquí claramente podemos notar que la rabia al igual que otras enfermedades emergentes asociadas a los animales (como el VIH-SIDA), ha sido un problema relacionado a cambios radicales de comportamiento humano, vinculado al uso irresponsable y mal manejo de los recursos naturales de su entorno. Ahora nos resulta obvio que la urbanización y crecimiento descontrolado de las poblaciones humanas ha propiciado grandes desequilibrios ecológicos que a su vez, han desencadenado el surgimiento de varias enfermedades propias de animales en humanos (zoonosis). Aunque seguramente eran pocos los casos que se reportaban por la carencia de un diagnostico de laboratorio sensible y especifico, desde finales de los años treinta y hasta principios de los noventa, en México se moría un promedio de 80 personas al año por esta enfermedad, como consecuencia de la presencia de miles de casos de rabia en perros (de 3,000 a 5,000 en promedio diagnosticados por laboratorio).

06diarabia          Para mitigar este problema de salud, se empezó a vacunar a perros y gatos de forma masiva en campañas nacionales que también contemplan el control y manejo de la población canina errante. Para el año 2012, México llega a aplicar, a lo largo del año, cerca de 20 millones de dosis de vacuna antirrábica en dos semanas. La primera semana de vacunación es a principios de la primavera y la segunda a principios del otoño, anticipando con al menos un mes los picos de máxima incidencia de la enfermedad en perros. Esta estrategia considera el periodo de incubación promedio de la enfermedad de un mes. Asimismo, las estrategias de control de la población canina contemplan educación a la población para tener mascotas responsablemente, esterilización quirúrgica gratuita y eliminación humanitaria de perros callejeros. Dichas acciones prácticamente han erradicado en todo el país la rabia en humanos trasmitida por perros. También han eliminado el problema en las poblaciones caninas del norte y disminuido dramáticamente la incidencia en el centro y sur del país. La evolución concertada de las estrategias de vacunación, aunada a la producción de vacunas antirrábicas mas potentes y eficaces, que incluyen el cambio de vacunas producidas en cerebros de ratón lactante por vacunas altamente purificadas producidas en cultivos celulares in vitro, tanto para humanos como para animales, han jugado un papel importante en estos significativos logros.

          Sin embargo, a pesar de los grandes esfuerzos que por décadas se han realizado para controlar y eliminar la rabia asociada a perros, todavía existen focos persistentes de rabia en estos animales en regiones marginadas del centro y sureste de México, en donde los laboratorios diagnostican un máximo de 20 casos al año. Aunque el número de casos es mucho menor comparado a los que se presentaban en los años ochenta, la presencia de la enfermedad en perros impone un riesgo permanente en la población humana.

La persistencia de la rabia en México

¿Por qué, a pesar del enorme esfuerzo de vacunación, no se ha logrado quitar la rabia en el país? Lo que pasa es que las campañas nacionales de vacunación no llegan a asentamientos irregulares y a zonas empobrecidas del centro y sureste del país.
           Por otra parte, los perros callejeros que aparentemente tienen dueños que los alimentan, los esconden cuando llega el antirrábico a limpiar las calles de animales sin dueño. Esto provoca que las coberturas de vacunación no logren inmunizar a todos los perros por lo que interrumpir de forma definitiva la circulación del virus en la población canina ha sido imposible hasta el momento. Sin embargo, esperemos que el surgimiento de una nueva conciencia social, que se basa en el respeto a los animales, nos conducirá a un mejor manejo de la población callejera de perros y gatos, también tendrá el potencial de eliminar a la rabia y otras enfermedades zoonóticas asociadas a esto animales domésticos.

           Para aquellos lugares en donde estos cambios no se puedan gestar en el corto plazo, se están desarrollando otras alternativas. Una de las más novedosas son las vacunas orales contra la rabia que, además de proteger a los animales contra esta enfermedad, llevan en su formulación un elemento anticonceptivo. Estas vacunas están hechas con virus de la rabia modificados genéticamente para hacerlos no-patogénicos. A estos también se les ha insertado en su genoma un elemento anticonceptivo, que puede ser una hormona o una proteína del recubrimiento de células germinales (espermatozoide u óvulo). Estos virus de la rabia genéticamente modificados son capaces de replicarse sin causar la enfermedad, induciendo de esta manera una respuesta inmune apropiada en contra del virus de la rabia y en contra de las células germinales o bien, dependiendo del elemento insertado, producen una hormona anticonceptiva. La formulación con la dosis apropiada para el animal que se va a inmunizar, es entonces empacada en ampolletas de plástico las cuales a su vez, son cubiertas de un atrayente con sabor y olor agradable, dependiendo de la especie blanco. Aunque es una altrenativa algo desesperada, la vision es solo poderla dirigir hacia la poblacion callejera de perros. Sin embargo, el uso de este método puede complicarse en lugares donde estas poblaciones estan muy cerca de reservas ecologicas o hay abundante fauna silvestre no nosiva, la cual pudiera consumir los cebos con efectos desastrosos si la hormona o factor anticonceptivo incluida en la formulacion fuese de amplio espectro. Es por esto que dicha tecnología se sigue estudiando para lograr un nivel más alto de refinamiento. 

¿Y los murciélagos? La rabia en la fauna silvestre

06AnimalesLos esfuerzos de control y prevención de la rabia en perros han propiciado que desde hace más de seis años México no haya notificado casos de rabia en seres humanos transmitidos por estos animales. Sin embargo, desde entonces se presentan de tres a cuatro casos al año trasmitidos por animales silvestres. Pero entonces, “muerto el perro no se acaba la rabia” ¿de qué animales silvestres puede provenir la enfermedad?, ¿cómo la trasmiten estos animales silvestres?, ¿cómo podemos confirmar el origen de los casos de rabia en perros y otros animales domésticos, si no es posible obtener información de que animal rabioso les mordió? y en humanos ¿cómo podemos inferir esto si la enfermedad imposibilita a la persona para que proporcione cualquier información respecto a la fuente de infección? Inicialmente con estudios de epidemiología descriptiva en animales (epizootiología) y posteriormente, estudios de epidemiología molecular de la rabia en los países desarrollados de Norteamérica del norte y de algunos de Europa, ayudaron a determinar que el virus de la rabia no sólo estaba establecido en perros, pero que también circulaba de forma persistente independiente en diferentes poblaciones de cánidos silvestres (linaje de donde proviene el ancestro lobo de donde se domesticaron los perros) y en varias especies de murciélagos (Figura 1).

          La epidemiología molecular aborda el seguimiento en el espacio y tiempo de los agentes causales de enfermedades mediante la detección de una o varias unidades de identificación o de identidad. Estas unidades de identificación pueden ser proteínas o fragmentos de su genoma (genes completos o parciales o regiones no-codificantes). En la actualidad se cuenta con enormes bases de datos con secuencias de ADN para cada virus de la rabia asociado de forma específica a diferentes especies de murciélagos y carnívoros terrestres de lugares particulares del planeta. De esta manera, cuando se analiza un nuevo caso, en un animal o en un humano con rabia, la secuencia obtenida se compara con esta base de datos mediante herramientas de bioinformática que permiten identificar a los candidatos que mas se le parecen. Esta información finalmente nos conduce a inferir mediante la reconstrucción de árboles genealógicos (Figuras 2 y 3), la variante del virus de la rabia, el animal que la mantiene y lo transmite a otros mamíferos en la naturaleza (llamado animal reservorio) y la región geográfica en donde actualmente circula.

06genealogia          Ahora se sabe que el virus de la rabia es clonal (no tiene recombinación, ver Souza y Eguiarte Oikos= 4: 4-9) por lo que su diversidad se debe exclusivamente a mutaciones. Con esta diversidad genética el virus de la rabia ha logrando establecerse en varias poblaciones de mamíferos de forma independiente, en donde sigue evolucionado y diversificándose con el transcurrir del tiempo y a largo de la distribución geográfica en donde habitan sus reservorios naturales. Por ejemplo, en México hemos identificado al menos ocho variantes geográficas del virus de la rabia asociadas a perros, las cuales representan focos independientes de la enfermedad en el país, dentro de los cuales cuatro ya están extintos -- gracias a los esfuerzos de control y prevención de la rabia-- y los otros cuatro siguen circulando en lugares marginados de Chiapas, Yucatán, Estado de México y Oaxaca-Guerrero. Asimismo, (ver figura 2) se han identificado focos de rabia en zorros grises que abarca gran parte del sur de los Estados Unidos y norte del país y al menos cuatro linajes independientes de rabia en zorrillos: una en Baja California Sur, otro que abarca el centro-norte del país dentro de los estados de San Luis Potosí, Zacatecas, Aguascalientes, Jalisco, y el tercero que abarca los estados de Sinaloa, Durango y Sonora. Se creía que el cuarto foco se había eliminado desde el 2004, pero resurgió en el 2011 en el estado de Nuevo León, el cual probablemente también abarca los estados de Coahuila y Tamaulipas. Finalmente, otro linaje de rabia está asociado a mapaches en la costa este de los Estados Unidos, cuyo origen común coincide con el de la rabia en murciélagos más que con el de la rabia en perros y carnívoros terrestres. 

          Por otro lado, el virus de la rabia en murciélagos parece presentar una mayor diversidad que la observada en carnívoros terrestres. Incluso hay evidencia que sugiere que los virus de esta enfermedad asociados a murciélagos de América, han existido en éste continente mucho antes de la colonización Europea. Las especies de murciélagos donde la rabia cumple su ciclo en México y los Estados Unidos son el vampiro común (Desmodus rotundus que sólo vive desde México hasta el Sur de América), y en varias especies de murciélagos insectívoros, como Tadarida brasiliensis (ver artículo de Ariadna E. Morales-García), así como el murciélago de pelo cenizo, el de cola peluda rojizo y el de pelo plateado, entre otros. Destaca el murciélago moreno norteamericano, que ha sido responsable de fuertes brotes de rabia en los Estados Unidos (Figura 3).

           Cada uno de los virus encontrados en estas diferentes especies de murciélagos tiene rasgos distintivos en su genoma que los hacen diferentes entre sí. Esto permite asociarlos, sin lugar a dudas, en los casos de rabia que se presentan en seres humanos y animales domésticos. Algo que es importante aclarar, es que ninguno de los reservorios de la rabia es portador sano del virus. Esto quiere decir que una vez que el virus alcanza el sistema nervioso central del animal, este se disemina a las glándulas salivales y a otros órganos. Poco tiempo después, la enfermedad se manifiesta con signos neurológicos claros que inevitablemente le llevan a la muerte. Sin embargo, es necesario enfatizar que siempre hay que evitar el contacto con cualquier animal silvestre y si hay que manipularlo, hacerlo con equipo de protección adecuado, siguiendo las instrucciones y supervisión de un experto. En especial no tener contacto con animales que manifiesten conducta anormal, o sea que este demasiado agresivo o muy pasivo.

Conclusiones

El conocimiento actual sobre la rabia demuestra que no es una enfermedad exclusiva de los perros y que en la actualidad es endémica en un número muy grande de animales silvestres. Esto exige de nuevas estrategias de control y prevención de la enfermedad, no solo para que no le llegue al humano, sino para proteger la vida silvestre y su diversidad en el planeta. En una próxima oportunidad exploraremos como se están investigando los orígenes de la rabia y como es que el virus ha logrado establecerse en este espectro tan amplio de especies de mamíferos.

Para saber más

  • Secretaría de Salud. 2001. Programa de acción: Rabia. México D.F. Secretaría de Salud, pp. 13–33.
  • Streicker D. G., A. S. Turmelle, M. J. Vonhof, I. V. Kuzmin, G. F. McCracken y C. E. Rupprecht. 2010. Host phylogeny constrains cross-species emergence and establishment of rabies virus in bats. Science 329: 676-679.
  • Velasco-Villa A., S. A. Reeder, L. A. Orciari, P. A. Yager, R. Franka, J. D. Blanton, L. Zuckero, P. Hunt, E. H. Oertli, L. E. Robinson y C. E. Rupprecht. 2008. Enzootic rabies elimination from dogs and reemergence in wild terrestrial carnivores, United States. Emerging Infectious Diseases 14:1849-1854.
  • Velasco-Villa A, L. A. Orciari, V. Juárez-Islas, M. Gómez-Sierra, I. Padilla-Medina, A. Flisser, V. Souza, A. Castillo, R. Franka, M. Escalante-Mañe, I. Sauri-González y C. E. Rupprecht. 2006. Molecular diversity of rabies viruses associated with bats in Mexico and other countries of the Americas. Journal of Clinical Microbiology 44: 1697-710.ranita20