Alejandra Martínez Canedo

Las emisiones de gases efecto invernadero continuan aumentando y no consideramos que un porcentaje importante de estos gases, es consecuencia de las actividades del sector de la construcción. De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), los edificios son responsables del 40 por ciento de la energía global utilizada y de una tercera parte de las emisiones mundiales de gas efecto invernadero.

01Ciclo edificación     Los avances tecnológicos y la especialización industrial han acelerado el proceso de construcción, pero  ya es posible hacer más eficiente la operación de las edificaciones. La eficiencia tecnológica compromete el bienestar ambiental debido a que los procesos industriales y la demanda energética generan un alto porcentaje de emisiones de gases efecto invernadero. Así mismo, los insumos que utiliza el sector de la construcción que provienen de otras industrias como cemento, arena, acero, hierro cal, madera y aluminio, también generan diferentes emisiones y degradación ambiental.

     En general, el proceso de edificación requiere del uso de combustible fósiles y demanda energética que son de las principales fuentes de liberación de CO2, ocasionando que todo el sector de la construcción tenga un fuerte impacto ambiental. Con el fin de contribuir a disminuir el impacto que representa el proceso de construcción y cada una de las etapas de operación del inmueble, es decir su ciclo de vida, se deben tomar en cuenta durante el proceso, el consumo y la descarga de agua, así como el manejo de los residuos sólidos, la calidad del aire y los materiales de construcción.

     El ciclo de vida de un edificio (Figura 1) se refiere al análisis de los procesos de edificación en relación a la sustentabilidad del inmueble. 01Fig2
El análisis del ciclo de vida comprende las actividades que se realizan para la producción de un edificio que involucran la fabricación de los materiales, su transporte, la construcción, el funcionamiento del edificio y por último su demolición.

     Los promotores inmobiliarios, financieros, arquitectos, ingenieros, administradores; así como los ocupantes y propietarios, son los actores que intervienen en cada una de las fases del ciclo, y sus actividades generan emisiones en la vida útil del edificio. Pero de acuerdo con el  PNUMA, la fase del ciclo de vida con mayor producción de emisiones de gases con efecto invernadero es durante el funcionamiento de un edificio. Esto se debe a que el consumo de energía de los equipos de aire acondicionado, calefacción, iluminación y aparatos electrodomésticos es ineficiente (Figura 2).

Cuadro 1. Condiciones de bienestar del usuario en un inmueble.
01Cuadro 1

     Por otro lado, el nivel de confort de los parámetros antes mencionados se relaciona con la salud del usuario. Cuando un espacio no cuenta con una buena iluminación puede producir fatiga visual e irritabilidad, asimismo la exposición al ruido pueden producir estrés y pérdida auditiva y la contaminación de aire al interior de edificio provocar enfermedades respiratorias .

     Además del impacto ambiental en el proceso de edificación, también es importante valorar las condiciones de habitabilidad del inmueble. El confort y la salud de los usuarios son aspectos que deben de tomarse en cuenta durante el diseño del edificio, ya que influyen en el comportamiento de sus ocupantes. El confort se refiere a las condiciones de bienestar del usuario con respecto al espacio que habita y se estiman con base en  parámetros como temperatura, iluminación, aire y acústica (Cuadro 1).

¿Qué es un edificio verde?

Un edificio verde generalmente se refiere a un inmueble en el que se busca disminuir su huella ambiental en el total de su ciclo de vida. Esto se logra a través del manejo de residuos, uso responsable de materiales, ahorro de agua y energía, así como ofrecer confort al usuario. Las edificaciones verdes pueden tomar distintas estrategias, pero principalmente se dividen en dos tendencias, el diseño activo y el diseño pasivo.

     El diseño activo incluye la incorporación de aquellas tecnologías como son las fuentes de energías alternativas que se utilizan para reducir los impactos de producción y consumo de energía de una edificación. Son ejemplos de energías alternativas o energías verdes la solar, eólica, geotérmica e hidroeléctrica, principalmente.  En la actualidad la tecnología verde permite sustituir la energía derivada de combustibles fósiles por sistemas como paneles fotovoltaicos, calentadores solares y turbinas eólicas, todo ellos tienen efectos menos contaminantes al reducir las emisiones de gases con efecto invernadero durante el ciclo de vida del edificio.

     Por otro lado, la tecnología ha facilitado el consumo energético a través de la domótica, también conocida como diseño inteligente (que no hay que confundir con el “diseño inteligente” que invocan tramposamente los creacionistas como contraparte a la selección natural). La domótica se define como la tecnología inteligente utilizada en las edificaciones para controlar y automatizar la infraestructura y los servicios del inmueble, incluidos los consumos energéticos. Así, los servicios que controla la domótica pueden ser la iluminación,  calefacción, aire acondicionado, sistemas eléctricos, comunicación y  seguridad.

     Si bien las energías alternativas y la domótica son una buena solución para disminuir las emisiones de gases efecto invernadero, es importante señalar que actualmente la tecnología es muy costosa y su instalación sólo es accesible para cierto mercado inmobiliario. Por lo tanto, ¿qué alternativas económicamente accesibles presentan los edificios verdes para disminuir la liberación de gases con efecto invernadero durante el proceso de construcción y funcionamiento de una edificación?

     El diseño pasivo es la opción más económica para disminuir los gases con efecto invernadero, porque hace uso de otras herramientas como son el emplazamiento, orientación e iluminación natural del edificio para ahorrar energía. Al análisis de los factores ambientales locales que influyen en el inmueble y afectan a sus usuarios se le llama bioclimática y es equivalente a la arquitectura vernácula. 

     Hay que recordar que los edificios verdes y la arquitectura sostenible existen desde el inicio de las civilizaciones. El ser humano se hizo sedentario a partir de que se estableció en un sitio y se adaptó a las condiciones y recursos que tenía isponibles en el ambiente. De modo que la arquitectura vernácula es un ejemplo de la construcción con materiales obtenidos de la naturaleza, que incorpora la orientación, asoleamiento, ventilación y humedad para conseguir el confort térmico y las condiciones óptimas de habitabilidad.

¿Cómo mitigar los efectos ambientales del sector de la construcción?

La tendencia mundial de edificación busca minimizar el impacto ambiental del sector de la construcción a través del uso eficiente de energía en el proceso de producción y operación del inmueble. Actualmente, distintos organismos internacionales trabajan en la elaboración de estándares y criterios para regular dicho proceso. El objetivo de estos organismos es fomentar la construcción de edificios verdes y reducir las emisiones de gases con efecto invernadero.

Cuadro 2. Ejemplos de oficinas de países de La Unión Europea, Canadá, Estados Unidos y Japón, que se encargan de gestionar los estándares y criterios de construcción sostenible.
01Cuadro 2

     Los estándares y criterios de regulación de la construcción tienen la función de evaluar a través de metodologías específicas el rendimiento de una edificación. Cabe señalar, que los organismos encargados de regular y elaborara dichas metodologías y que buscan también hacer eficiente, cómodo y seguro un edificio durante su ciclo de vida, se apegan a las condiciones normativas que rigen su comunidad. Por poner algunos ejemplos, la Unión Europea, Norte América y Australia han desarrollado sus propias instancias, las cuales gestionan los estándares y criterios (Cuadro 2).

      Las certificaciones que otorgan las entidades antes mencionadas, se basan en un sistema de clasificación de edificios verdes que a grandes rasgos promueven la eficiencia energética, conservación del agua, calidad del aire interior, la conservación de materiales y recursos naturales. Cabe señalar que los estándares y criterios que plantean las certificaciones internacionales son ideales para asegurarse de que el desarrollo y operación de un edificio cumpla con los parámetros de arquitectura sostenible (Figura 3).

     Sin embargo, obtener una certificación requiere de una gran inversión inicial poco costeable por lo que tan sólo unos cuantos desarrolladores pueden certificar un edificio. Aún cuando la certificación no es accesible para todos los desarrolladores, sus planteamientos sirven de modelo para que las empresas inmobiliarias adopten estos parámetros de la edificación sostenible en el diseño y construcción de un inmueble.

     En México existen distintas iniciativas que colaboran con otros organismos internacionales para trabajar en los programas de 01Cuadro 3
certificación nacionales. Por ejemplo, la Iniciativa de América del Norte y el Consejo Mexicano de Edificación Sustentable se han encargado de adaptar los estándares y parámetros del sistema de clasificación de edificios verdes. También distintas instancias gubernamentales han promovido programas de edificación sustentable y la generación de energía alternativa. Un caso concreto es el Programa de Certificación de Edificaciones Sustentables (PCES) de la Secretaría del Medio Ambiente del Gobierno del Distrito Federal.

     Por su parte, la Universidad Nacional Autónoma de México ha sumado esfuerzos para desarrollar, a través del proyecto del Laboratorio Nacional de las Ciencias de la Sostenibilidad del Instituto de Ecología, el primer edificio en la universidad diseñado con base en los estándares propuestos por la certificación LEED. El proyecto arquitectónico integra el diseño activo y el diseño pasivo, es decir, el edifico fue proyectado para incorporar un sistema fotovoltaico, la automatización de la iluminación a través de sensores de presencia y un sistema de monitoreo que medirá los consumos de agua, electricidad, gas y manejo de residuos.

     El edificio fue diseñado con el propósito de aprovechar la iluminación y la ventilación natural para ahorrar, en lo posible, la instalación de sistemas de climatización y consumos eléctricos.

     Otro aspecto que se planteó fue la recuperación de la fauna y la flora de la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel. El proyecto de paisaje propone utilizar el área exterior como un corredor biológico y asimismo, mejorar las condiciones térmicas del inmueble y proporcionar confort visual al usuario.

     Finalmente, el sector de la construcción y las etapas del ciclo de vida de una edificación inciden en el medio ambiente y por lo tanto, tienen efectos en el cambio climático. Los edificios verdes son una solución necesaria para optimizar la vida útil de un edificio y minimizar las emisiones de gases con efecto invernadero. Actualmente el mercado inmobiliario está introduciendo las estrategias propuestas por la edificación sostenible pero son pocos los desarrollos inmobiliarios que las llevan a cabo.

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