Ana E. EscalanteLakshmi Charlí-J. y María José Solares

Vivimos tiempos esquizofrénicos: mientras los avances de la tecnología moderna nos ponen en situaciones de confort antes sólo imaginables en historias de ficción, también somos testigos del deterioro acelerado del planeta que parecería llevarnos a escenarios apocalípticos ante la sobreexplotación de los recursos naturales, el crecimiento poblacional desmedido y la enorme desigualdad social. Esta es nuestra realidad y para tener un futuro más promisorio no queda más que replantear nuestra relación con el planeta desde diferentes enfoques (económicos, políticos y sociales). En los foros académicos, muchos de ellos multidisciplinarios, se ha llegado a la conclusión de que el mejor camino para lograrlo es a través de un desarrollo sostenible.

 ¿Qué es la sostenibilidad?

La idea de la sostenibilidad, también denominada sustentabilidad, surge a finales de los años 80 y se consolida a lo largo de los 90 del siglo XX. Según la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo la sostenibilidad busca la forma de satisfacer las necesidades humanas fundamentales al mismo tiempo que intenta conservar los sistemas que soportan la vida en nuestro planeta. Como describió R. Kates en el 2011, las ciencias de la sostenibilidad son "un campo emergente de investigación relacionado con las interacciones entre los sistemas naturales y sociales, y de cómo esas interacciones afectan el reto de la sostenibilidad: satisfacer las necesidades de las generaciones presentes  sin comprometer las de las generaciones futuras”. De esta manera, la sostenibilidad busca integrar tres dimensiones: la ambiental, la económica y la social (incluida la socio-política). La primera contempla la diversidad y la interdependencia dentro de los sistemas vivos, los bienes y servicios producidos por los ecosistemas y los impactos de las actividades humanas. La segunda considera la toma de decisiones para la producción y el consumo, el uso de recursos para satisfacerlos, así como su valoración monetaria. Finalmente, la dimensión socio-política se refiere a las interacciones entre las instituciones o empresas y las personas, los valores humanos, las aspiraciones y el bienestar.

Cambio climático: uno de los retos para la sostenibilidad 

En la actualidad, la humanidad se enfrenta a diversos retos de naturaleza urgente y compleja. Estos incluyen el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la pobreza, las epidemias y los conflictos sociales, entre otros que, por estar interrelacionados podemos denominar sistemas socio-ambientales. A estos y otros desafíos similares se les denomina problemas de sostenibilidad; que tienen su origen en el comportamiento humano y en las estructuras institucionales y son impulsados por dinámicas sistémicas e impredecibles.

      Los problemas globales más urgentes del planeta los definió Lüdeke en 2004 y se manifiestan como síndromes de sostenibilidad (ver Cuadro 1). Estos síndromes son una manifestación concreta, o una serie de síntomas, de una condición negativa de los sistemas socio-ambientales. La disminución acelerada de glaciares, los ecosistemas alterados y los nuevos patrones de eventos climáticos extremos son indicios de que estamos ya experimentando un cambio climático global, que representa uno de los retos más serios del siglo XXI.

Cuadro 1. Los "síndromes" del cambio global según Lüdeke y colaboradores.

Hoy es evidente que vivimos en un planeta dominado por humanos lo que hace necesario el surgimiento de nuevas maneras de pensar sobre asuntos ecológicos y ambientales. Ante la complejidad de los grandes problemas socio-ambientales la comunidad científica enfrenta nuevos retos. Con el fin de contribuir a entender los problemas socio-ambientales se hace uso de la caracterización por síndromes, cuya meta es una visión más amplia de los procesos más relevantes del cambio global y que busca preservar el contexto local al integrar casos de estudios locales y regionales. Esta aproximación busca identificar patrones funcionales de la interacción humano-naturaleza, y patrones o procesos que relacionen las actividades humanas con los cambios ambientales; al mismo tiempo, contribuye con una visión global de la dinámica local y regional de la degradación ambiental.

     Dentro de una metáfora médica, esta aproximación se enfoca en "imágenes clínicas" del "Sistema Tierra". En una publicación de 2004, Lüdeke y colaboradores, describen siete síndromes relacionados con el "Cambio Global", los cuales incluyen las principales actividades de extracción y desarrollo que, con base en experiencias amplias, pueden ser considerados como problemáticas para el bienestar humano en el planeta. Estos síndromes, describen problemas complejos asociados al deterioro socio-ambiental que vivimos actualmente.

Nombre Características originales Descripción del problema Detonadores del sistema
Sahel Reducción del área agrícola de tierras transmitidas por herencia  Cambio de uso del suelo: de agrícola a no agrícola. Espiral hacia abajo por degradación de los recursos y empobrecimiento  Tierras marginales y sin alternativas de ingresos
Tazón de Polvo Agricultura intensiva dirigida a maximizar las ganancias Degradación del suelo y ambiente por sobre-explotación financiada por grandes capitales. Buscan maximizar las ganancias usando muchos agroquímicos, poca mano de obra y/o presión sobre pequeños propietarios Condiciones redituables de suelo e infraestructura (caminos y otros servicios)
Revolución verde Búsqueda de la autosuficiencia alimentaria en países en desarrollo Degradación ambiental y desigualdades socio-económicas crecientes debido a técnicas agrícolas introducidas sin considerar las condiciones locales Desnutrición, los cereales como principal componente de la dieta nacional
 Sobre-explotación Extracción de recursos renovables Degradación de la vegetación y suelo debida a la obtención  de ganancias únicamente por la sobre-explotación de recursos forestales, fallas en política ambiental en relación a la regulación del uso de recursos naturales Accesibilidad y utilidad de bosques, en algunos casos, dependencia nacional de la exportación de madera
Mar Aral Esquemas de uso de agua con planeación centralizada Degradación ambiental, problemas socio-económicos, y conflictos (internacionales) causados por esquemas de irrigación Tendencias hacia proyectos de planeación desde dependencias de gobierno y soluciones puramente tecnológicas
Tigre Asiático Crecimiento económico acelerado en países en desarrollo y recientemente industrializados Contaminación severa y problemas de salud debidos a rápida industrialización sin estándares ambientales Acceso a los mercados globales, ética de trabajo pronunciada
Favela En países en desarrollo urbanización sin planeación Contaminación y problemas de salud en áreas urbanas de rápido crecimiento debidos a falta de desarrollo de infraestructura Ausencia de desarrollo rural

 

     El clima en la Tierra es una parte fundamental del sistema de soporte de la vida y en sus orígenes, modelaba la manera en la que vivíamos en el planeta. Sin embargo, los modos de vida de la humanidad están modificando el clima de manera cada vez más notoria. En particular, las actividades humanas asociadas en su mayoría al uso de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural), liberan gases de efecto invernadero y contaminantes al aire, incrementado su concentración en la atmósfera y generando lo que se conoce como efecto invernadero. Esto ha provocado el aumentado de las temperaturas globales promedio en varios grados centígrados al año (ver figura 1). Una atmósfera caliente es más activa y por lo tanto, más propensa a climas extremos como inundaciones, sequías, tornados y huracanes. Asimismo, un clima más cálido genera cambios ecológicos (por ejemplo ver artículo de A. Córdoba y R. A. Sánchez Guillén), movimiento de especies (incluyendo plagas de insectos y transferencia de organismos vectores o portadores de enfermedades hacia nuevas latitudes ver artículo de J. P. Jaramillo e I. Gamache), una variedad de cambios en el ciclo del agua que pueden afectar la producción de alimentos, de energía hidroeléctrica, turismo y otras actividades humanas indispensables (figura 2).

05 Fig 1 B

05 Fig2 CC     Dada la breve y superficial lista de consecuencias asociadas al aumento de la temperatura en la atmósfera, apenas nos pareciera obvio que todos los países las experimentarán. Sin embargo, las naciones en vías de desarrollo son más vulnerables porque dependen de modos de vida más directamente sensibles al clima (por ejemplo, porque amplios sectores de su población dependen de la agricultura de temporal, la pesca o de diversos productos que obtienen de la naturaleza). Pese a esto, en muchos de los foros internacionales relacionados con el bienestar humano, las decisiones políticas con relación al clima, aunque mencionadas, muchas veces quedan al margen de las discusiones generales. La equidad es uno de los principios fundamentales de convenios internacionales respaldados por la ONU (por ejemplo véanse los Objetivos de Desarrollo del Milenio), sin embargo, en foros como la Conferencia de las Partes (COP) de la Convención Marco sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (UNFCCC por sus siglas en inglés) el debate se ha centrado principalmente en el tema de la justicia en la mitigación (esto es, administrando el derecho de emitir gases de efecto invernadero), y no en la adaptación (es decir, que la población cuente con alternativas para su sobrevivencia). Por lo que, dentro del marco de la sostenibilidad, considerar la justicia de las estrategias de adaptación es central para legitimar y medir las próximas acciones a seguir.

      Las consecuencias del cambio climático abarcan una gran variedad de componentes ecológicos, económicos y sociales contenidos en un sistema complejo. Identificar con precisión los componentes y presentar las mejores soluciones al problema se presta a ambigüedades y posiciones contrapuestas ya que no existen soluciones únicas que satisfagan a todos. De manera independiente, cada una de las áreas de la ciencia aporta una visión parcial para resolverlos por lo que, en el marco filosófico de la sostenibilidad, es necesario aplicar un nuevo paradigma científico. Como R. Kates indica, éste nuevo paradigma se centra en la tesis de que la investigación debe proporcionar no solamente el conocimiento exacto del mundo que nos rodea, sino también el conocimiento útil para lograr el tránsito hacia el desarrollo sostenible. Esto presupone la capacidad del trabajo conjunto entre las ciencias y las humanidades para la solución de los problemas. En el contexto de la sostenibilidad, la investigación y la enseñanza deben dirigirse a generar esquemas que faciliten la traducción, comunicación y mediación de intereses, así como las metas de los diferentes agentes sociales (ver recuadro 1). El resultado de la investigación y la enseñanza debe reflejarse en el tránsito de la sociedad hacia mejores condiciones de bienestar y a la preservación del entorno natural.

Recuadro 1. Las preguntas y principios de la sostenibilidad
Considerando que los problemas de sostenibilidad son complejos, Kates ha planteado en trabajos independientes de 2001 y 2011, que las preguntas de investigación en sostenibilidad más importantes son:
  • ¿Cómo pueden incorporarse las interacciones dinámicas entre la naturaleza y la sociedad a los modelos emergentes que integran el sistema planetario, el desarrollo humano y la sosteniblidad?
  • ¿Qué es lo que determina la adaptabilidad, vulnerabilidad y resiliencia para algunos tipos de sistemas socio-ambientales?
  • ¿Cómo se pueden mejorar de manera más eficiente, las capacidades sociales para  que las interacciones entre la sociedad y la naturaleza transiten hacia trayectorias más sostenibles?
  • ¿Cómo pueden incorporarse de manera operativa, sistemas para el monitoreo de las condiciones sociales y ambientales, con el fin de guiar de manera coherente y útil los esfuerzos de transición hacia la sosteniblidad?
  • ¿Cómo pueden integrarse mejor las actividades independientes de investigación, planeación, monitoreo, evaluación y toma de decisiones a sistemas de manejo adaptativo y de aprendizaje social?
Y estas preguntas deben abordarse siguiendo los siguientes principios fundamentales:
  1. Pluralismo epistemológico. Reconoce que el conocimiento surge de las diferentes maneras de entender un problema, así como de diversos niveles de análisis.
  2. Integración de valores y hechos. Sintetiza los aspectos morales y normativos de la sostenibilidad con los valores humanos incluyendo pensamientos, actitudes y decisiones sobre los atributos sociales, naturales y económicos del ambiente.
  3. Pragmatismo. Propone que las soluciones se deben basar en el mejor conocimiento disponible.
  4. Conocimiento dinámico y evolutivo. Propone encontrar esquemas adaptativos para el manejo y toma de decisiones que propicien el bienestar humano a lo largo del tiempo. 

La sostenibilidad en México y en el contexto mundial

Actualmente, los países trabajan en pro de la sostenibilidad de manera independiente, sin embargo es urgente emprender acciones de mayor alcance ya que, en el caso del problema del cambio climático, se habla de uno de efecto mundial. Cabe resaltar que el desarrollo sostenible no es un destino, sino un proceso dinámico de adaptación, aprendizaje y acción, el cual supone reconocer y comprender las interrelaciones que existen entre la economía, la sociedad y el medio ambiente. 

      En México, el principal reflejo de estos esfuerzos puede verse en  los instrumentos de política ambiental que han diseñado los gobiernos tanto a nivel federal, como estatal (recuadro 2). Sin embargo, su efectividad , así como de las acciones dirigidas a cumplir con los compromisos internacionales en materia de sostenibilidad, dependen en gran medida de formar profesionales capaces de plantear nuevos esquemas para abordar los grandes retos de la sostenibilidad. En consecuencia y de manera muy reciente, la Universidad Nacional Autónoma de México impulsa el desarrollo de un enfoque de investigación y de enseñanza-aprendizaje innovador que integre diferentes campos del conocimiento y una visión global de los problemas dentro del proyecto del Laboratorio Nacional de las Ciencias de la sostenibilidad (LaNCiS, en recuadro 2).

Recuadro 2. La sostenibilidad en México

La institucionalización de políticas sostenibles en México se manifiesta como leyes en materia ambiental (Ley General del Equilibrio;Ecológico y la Protección al Medio Ambiente (LGEEPA) y Ley del Cambio Climático***).

     Desde su inserción en la legislación ambiental hace más de dos décadas, la noción del desarrollo sostenible en México ha ido apareciendo en muchos ámbitos de la sociedad y gobierno. En particular, existen varios instrumentos de política pública para la gestión sostenible como son: los programas de manejo de Áreas Naturales Protegidas, los Ordenamientos Ecológicos del Territorio, las Manifestaciones de Impacto Ambiental, y los Planes de Desarrollo Urbano. Sin embargo, se ha reconocido que a pesar de los esfuerzos aún existen notorias debilidades conceptuales y metodológicas en los procedimientos de evaluación, análisis e implementación de tales instrumentos hacia un verdadero desarrollo sostenible. Tales vacíos han limitado la efectividad de las leyes y políticas públicas del país para responder a los problemas prioritarios.

También son de notar enormes vacíos en las capacidades de las instituciones académicas, el gobierno y la sociedad organizada sobre cómo abordar los retos que implica el tránsito hacia la sostenibilidad. Ello ha limitado enormemente la efectividad de los instrumentos de la política de desarrollo sostenible.

     Ante la necesidad de aportar conocimiento y apoyo en los procesos de planeación y toma de decisiones del país, la UNAM contribuyó con la creación del Laboratorio Nacional de las Ciencias de la sostenibilidad (LNCS), en donde también participaron el Instituto de Ingeniería y el Programa Universitario de Medio Ambiente de la UNAM; el Instituto Nacional de Ecología y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas de la SEMARNAT. De esta manera se espera fortalecer y contribuir a generar políticas públicas relacionadas a los grandes y urgentes problemas del país fomentando la interacción entre grupos académicos, servidores públicos y la sociedad civil.

*** La Ley General de Cambio Climático (DOF 06-06-2012) establece disposiciones para enfrentar los efectos adversos del cambio climático. En relación con la sostenibilidad, tiene como objetivos:

  1. Garantizar el derecho a un medio ambiente sano y establecer la concurrencia de facultades de la federación, las entidades federativas y los municipios en la elaboración y aplicación de políticas públicas para la adaptación al cambio climático y la mitigación de emisiones de gases y compuestos de efecto invernadero;
  2. Regular las emisiones de gases y compuestos de efecto invernadero para lograr la estabilización de sus concentraciones en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropógenas peligrosas en el sistema climático considerando en su caso, lo previsto por el artículo 2o. de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y demás disposiciones derivadas de la misma;
  3. Regular las acciones para la mitigación y adaptación al cambio climático;
  4. Reducir la vulnerabilidad de la población y los ecosistemas del país frente a los efectos adversos del cambio climático, así como crear y fortalecer las capacidades nacionales de respuesta al fenómeno;
  5. Fomentar la educación, investigación, desarrollo y transferencia de tecnología e innovación y difusión en materia de adaptación y mitigación al cambio climático;
  6. Establecer las bases para la concertación con la sociedad, y
  7. Promover la transición hacia una economía competitiva, sustentable y de bajas emisiones de carbono.

       Así, en este contexto de globalización y creciente complejidad, donde los modos de vida y trabajo dependen cada vez más de la colaboración, la creatividad, la definición y formulación de problemas y donde se requiere tratar con la incertidumbre y el cambio (distribuidos en todas las culturas, disciplinas y herramientas), se debe fomentar la formación y el trabajo en sostenibilidad. Esto se logrará a través de un enfoque trans-disciplinario, en el que sin importar la profesión, se fomente la adquisición y fortalecimiento de conocimientos, valores y actitudes que preparen a los ciudadanos a tener una vida que al mismo tiempo que sea significativa, sea responsable, productiva y consciente de las consecuencias de sus acciones sobre el medio ambiente en el futuro. Y así, convertirse en agentes de cambio: aquellos que tengan la capacidad de modificar y dar forma a otro tipo de futuro donde el tránsito a un mundo más equitativo y justo pueda ser posible…

Para saber más

  • Kates R, Clark W, Corell R, Hall J. 2001. Sustainability science, Science, Vol. 292, p. 641-642.
  • Kates R. 2011. What kind of a science is sustainability science? PNAS 108 (49): 19449-19450. 
  • Lüdeke M, Petschel-Held G, Schellnhuber HJ. 2004. Syndromes of global change: the first panoramic view. GAIA 13: 42-49. ranita20