Ella Vázquez-Domínguez

Desde siempre, las islas y sus animales y plantas han fascinado a propios y extraños, naturalistas, ecólogos y biólogos evolutivos. Son reconocidas como tesoros de biodiversidad, pero no se debe a su alto número de especies de flora y fauna -- como sucede en una selva tropical -- sino02Cozumel
 porque tienen un alto porcentaje de especies endémicas, especies que sólo se encuentran en ese lugar del mundo, o sea sólo en una u otra isla.  Las islas tienen condiciones particulares que provocan que su número de especies sea bajo, por ejemplo que su área es reducida, que están separadas del continente, y que además han pasado por procesos de colonización y dispersión que son únicos.

Las islas se clasifican como oceánicas y continentales.  Las primeras nunca han estado unidas al continente, como por ejemplo las islas de origen volcánico (como las Galápagos) o coralino.  Las segundas se forman al separarse de tierra continental, como algunas islas del Golfo de California.  Las especies de organismos en las islas normalmente se originan de unos pocos ‘fundadores’, los cuales llegaron del continente o de otras islas cercanas de manera natural, por ejemplo volando o como ‘pasajeros’ en troncos y vegetación.  En contraste, cuando se separan las islas continentales llevan consigo algunas de las especies del continente.  Finalmente, otras especies pudieron ser llevadas por el hombre intencionalmente (por ejemplo como mascotas), o de manera azarosa en sus embarcaciones (como las ratas).

Una isla de gran biodiversidad

La Isla Cozumel, en el estado de Quintana Roo en México, es una isla oceánica y la más grande del Caribe mexicano, con 486 km2.  El nombre Cozumel deriva del maya Cuzamil, ‘tierra de baja altura, de golondrinas’, la cual estuvo ocupada por los Mayas al menos desde 300 años a.C.  Alberga una diversidad biológica única e impresionante, incluyendo cerca del 40% de la flora de todo el estad02Mapacheo de Quintana Roo, 23 especies de anfibios y reptiles, 224 de aves, 15 de mamíferos terrestres y al menos 24 de murciélagos.  Así, no debe quedar duda que Cozumel, contrario a lo común en islas, tiene una elevada diversidad biológica, especialmente de murciélagos.  Para poner lo anterior en contexto, las siete islas del norte de las Antillas tienen, entre todas, sólo 11 especies de murciélagos, mientras que Jamaica, con un área veinte veces mayor que Cozumel (10,911 km2), tiene alrededor de 22 especies.  Más sorprendente aún es que entre 2005 y 2008, gracias a las nuevas tecnologías que permiten detectar, grabar e identificar los ultrasonidos (ver artículo de H. Arita, en éste número), aunada al trampeo con redes de niebla, nuestro grupo de trabajo obtuvo cinco nuevos registros, es decir cinco especies que no se conocían para la isla.

A falta de fruta... insectos

Una característica particular de Cozumel es lo marcado de sus estaciones, esto es la época de lluvias se concentra en pocos meses (generalmente de agosto a noviembre) y llueve intensamente.  Además, los periodos de huracanes aportan más lluvia aún.  El resto del año, sin02SelvaBaja embargo, es bastante seco, lo que provoca que un alto porcentaje de la vegetación pierda las hojas.  Esta dinámica lluvias-secas, que se asocia directamente con periodos de abundancia y escasez de alimento, determina en gran medida la dinámica de las poblaciones animales.  Por ejemplo, la estación en la que abundan los frutos provoca respuestas fisiológicas particulares en los murciélagos frugívoros, de tal manera que cuando hay poco alimento también hay pocos murciélagos, éstos tienen una baja tasa de actividad y de reproducción, y además se deteriora su condición física.  Algunas especies pueden cambiar de dieta, por ejemplo si no hay frutos comen insectos.

     Una de las especies más abundantes en Cozumel es el murciélago zapotero Artibeus jamaicencis yucatanicus, que es esencialmente frugívoro pero que, dependiendo de la disponibilidad de recursos, puede comer también insectos, flores, néctar y polen.  Utiliza también una amplia gama de sitios de percha, ya sea en el follaje, en cuevas, en huecos de troncos y hasta en construcciones humanas.  Todo ello le confiere ventajas y facilidad para moverse entre hábitats en la isla, y mantener así poblaciones relativamente grandes.

Solo una población de murciélagos

Nuestro grupo de trabajo hizo un estudio genético, el primero en especies de murciélagos de la isla, y encontramos que los individuos del murciélago zapotero forman una ‘gran’ población cozumeleña, es decir no forman subpoblaciones en las diferentes partes02Artibeus de la isla, como lo hacen otros animales.  Esto se debe a que los individuos se mueven constantemente entre sitios y tipos de vegetación.  En contraste, en el continente los individuos no se mueven tanto y es más común que  formen grupos sociales pequeños.  Otro resultado interesante es que este murciélago zapotero tiene alta diversidad genética, comparable a la de especies en otras islas con poblaciones mucho más grandes.

     Es interesante también que el porcentaje de parentesco entre individuos es muy bajo, sólo el 14% tiene algún tipo de relación (padre-hijo, hermanos o medios hermanos), como sucede en las grandes ciudades de humanos. Diversos estudios han mostrado que  los murciélagos zapoteros forman harenes, esto es, grupos formados por varias hembras y un macho dominante, el cual se aparea con ellas y las defiende de los machos satelitales.  En estos grupos existe en consecuencia alto parentesco. Nuestros resultados son peculiares para la población de Cozumel y probablemente se debe a que los murciélagos se mueven mucho tanto dentro de la isla como hacia la costa este de la península de Yucatán.

Cozumel y el futuro de su biodiversidad

Como hemos mencionado, Cozumel es una joya de la biodiversidad debido al gran número de especies de animales y plantas que posee en general, y de murciélagos en particular, mayor que lo comúnmente encontrado en islas.  En Cozumel además hay una historia ecológica y genética muy especial, en la que el murciélago zapotero Artibeus jamaicencis yucatanicus es un protagonista por su gran diversidad genética y a su comportamiento tan diferente comparado con su contraparte continental.

     Es indudable que debemos conservar el inmenso tesoro de biodiversidad que representa la flora y faunade Cozumel, tanto a nivel de su riqueza de especies, como su riqueza ecológica y genética.  Sin embargo, hasta hace pocos años, Cozumel había logrado mantener una densidad poblacional humana constante y una densidad hotelera y de instalaciones turísticas moderada, que favorecía una relación equilibrada entre la naturaleza y el ser humano. Bajo dichas condiciones, se había logrado mantener entre el 70 y el 90% de la isla con vegetación natural y poca perturbación y, en consecuencia, conservar también su biodiversidad.  Desafortunadamente, en la última década se ha increm02selva-cenoteentado de manera alarmante el cambio de uso de suelo y la tala de vegetación para construir infraestructura, inmuebles, carreteras y desarrollar la ganadería.  La pérdida de hábitat, aunado a las especies exóticas introducidas en la isla como perros, gatos y boas, está teniendo un efecto grave sobre las poblaciones de flora y fauna naturales.

     A lo largo de 15 años, nuestro grupo ha registrado una disminución de más del 70% de las poblaciones de roedores, mamíferos medianos y de varias especies de aves.  Existen además muchas especies de las cuales todavía no tenemos información suficiente que permita hacer una estimación correcta de su estado de conservación. Nuestro trabajo ha demostrado la urgencia de que en Cozumel se aplique un ordenamiento ecológico sustentado, para que el crecimiento urbano y turístico se haga de manera ordenada y con límites adecuados. Es indispensable contar con los decretos apropiados para la protección de las zonas terrestres con mayor biodiversidad.  Si no logramos conservar la joya que representa la biodiversidad de Cozumel, muy pronto habremos de añadir especies cozumeleñas a la lista de especies que permitimos que se extinguieran en nuestro país … y para el mundo.

Para saber más

  • Cuarón A.D., et al. 2009.  Conservation of the endemic dwarf carnivores of Cozumel Island, Mexico.Small Carnivore Conservation, 41: 15-21.
  • Vega, R., E. Vázquez-Domínguez, A. Mejía-Puente, A.D. Cuarón. 2007.  Unexpected high levels of genetic variability and the population structure of an island endemic rodent (Oryzomys couesi cozumelae). Biological Conservation,137: 210-222.  (doi: 10.1016/j.biocon.2007.02.007)
  • Arturo Mendoza Martínez. 2011. Variabilidad y estructura genética del murciélago zapotero Artibeus jamaicensis en tres ecosistemas diferentes de la isla Cozumel. TesisLicenciatura, Facultad de Ciencias, UNAM, 68 p.
  • Elisa Fuentes Montemayor.  2007.  Efectos de borde provocados por caminos sobre las poblaciones de ratones endémicos de la Isla Cozumel. Tesis Maestría, CIEco, UNAM.ranita20