Marisa Mazari Hiriart y Luis Zambrano González

01SanGregorioDebido a su valor natural y cultural, Xochimilco es considerado desde 1987 Patrimonio Mundial por UNESCO. Es por ello que preservar este lugar es una responsabilidad para México y los mexicanos, tanto por sus bienes ecológicos y culturales, como por los servicios ecosistémicos que brinda. En particular, la región “Ejidos de Xochimilco y San Gregorio Atlapulco” ha sido decretada como Área Natural Protegida, por ser considerada una zona prioritaria para la conservación (Figura 1). Esta designación abarca 207 hectáreas para la conservación del suelo agrícola y del sistema de chinampas, lo que significa que este territorio está protegido y no puede ser utilizado de ninguna forma.

     Pero ¿qué significa la zona de Xochimilco para la ciudad de México? Es un área que brinda importantes servicios ecosistémicos. Por ejemplo, regula las aguas superficiales evitando inundaciones. Al ser una área no urbanizada, permite la recarga lenta de los acuíferos, provee de alimentos, además de brindar humedad y un aire de buena calidad al sur de la ciudad.

     A pesar de esto, la presión que ha ejercido la urbanización sobre Xochimilco ha llevado específicamente a la zona de San Gregorio Atlapulco a enfrentar un serio problema de alteración del humedal, un cuerpo de agua de menos de 6 m de profundidad. Específicamente, la expansión de la mancha urbana afecta la calidad del agua, principalmente debido a la descarga de aguas contaminadas provenientes de los invernaderos, la actividad ganadera y del drenaje urbano.

Muerte masiva de peces en San Gregorio

01muestreoDurante varios años hemos realizado observaciones sistemáticas en San Gregorio — el humedal más grande de la zona de Xochimilco —  que identifican, durante la época de lluvias, un cambio de coloración del agua que pasa del turbio verdoso a un rojo-naranja intenso. Hemos platicado con algunos habitantes de la zona y nos cuentan que varias veces se ha presentado una muerte masiva de peces. Sin embargo, hasta 2013 tuvimos la oportunidad de llegar a tiempo al lugar y tomar muestras de agua, de sedimento y de organismos -peces y ajolotes- que habían muerto debido a este fenómeno.

     El 25 de agosto de 2013 nos reportaron la muerte de aproximadamente cuatro toneladas de tilapias (Oreochromis niloticus), que son peces introducidos a la zona de canales del humedal de San Gregorio, cercano al canal de San Sebastián. Acudimos a la zona para tomar muestras de agua, sedimento y organismos en dos lugares del humedal (Figura 2) para conocer las condiciones ambientales.

¿Qué tenía el agua?

01pecesAún cuando fuimos tres días después del fenómeno, encontramos ese cambio en color a un rojo-naranja intenso, el agua turbia y una gran cantidad de peces muertos flotando en los canales (Figura 3), y como consecuencia un fuerte olor a descomposición. En las muestras de agua encontramos que nutrientes como fósforo total y nitrógeno amoniacal, se presentaban en concentraciones extremadamente altas, similar a los niveles que se detectan en aguas residuales (negras) de origen doméstico. Otras mediciones de las características físicas y químicas del agua también mostraron similitud con agua residual de desecho doméstico concentrada. Por ejemplo, el agua normalmente contiene oxígeno disuelto, gracias a lo cual los peces y otros organismos pueden respirar dentro del agua, pero en este caso, la concentración de oxígeno fue cercana a cero (lo que se conoce como anoxia en la columna de agua). Los metales, como son el plomo y el fierro, sí estaban dentro de los límites considerados como aceptables por la Ley Federal de Derechos en Materia de Agua para protección de la vida acuática en cuerpos de agua dulce.

     También analizamos a las bacterias que indican contaminación fecal (llamadas coliformes fecales). La cantidad de bacterias por muestra superaron lo recomendado para riego por la Organización Mundial de la Salud y las leyes mexicanas (Norma Oficial Mexicana NOM-001-SEMARNAT-1996). Además, encontramos algas de diferentes grupos —incluyendo clorofítas, diatomeas y crisofitas— que podrían haber causado la mortandad masiva de los peces, y que producen aceites y/o pigmentos que le dan cierta tonalidad al agua. Sin embargo, por sus características citológicas, no hay evidencia que sugiera que éstas son responsables del color rojizo de las muestras de agua y descartamos que las algas sean responsables de la mortandad de los peces.

     Concluimos que el cambio en la tonalidad del agua — como mencionamos anteriormente de verde a un rojo-naranja intenso — se puede deber a sedimentos que fueron arrastrados por una corriente de agua de volumen considerable. Cabe mencionar que el color rojizo que encontramos durante nuestro muestreo, es diferente al color que tienen los sedimentos en Xochimilco, formados por arcillas y lodos orgánicos (de color café oscuro a negro) lo que permite suponer que entró agua con sedimentos de sistemas diferentes a Xochimilco en grandes cantidades y en poco tiempo.

¿Qué pasa en el sedimento del fondo del humedal?

También tomamos muestras de sedimento del mismo sitio en el que se obtuvieron las muestras de agua. Los resultados son realmente muy altos para el fósforo total: 510 veces más concentrado en comparación con el promedio obtenido para la columna de agua. Los ortofosfatos, que son compuestos que contienen fósforo y se encuentran como nutrientes en el agua, también estaban concentrados 313 veces más en sedimento que en la columna de agua. La fracción de materia orgánica en el fondo del humedal es mayor a 22%, lo que es extremadamente alto.

       Analizamos la toxicidad tanto del agua como del sedimento. Los resultados muestran que mientras que la columna de agua no es tóxica, los sedimento sí los son, tal vez debido a la aplicación de plaguicidas en los cultivos de la zona y su progresiva acumulación en los sedimentos. Estudiamos algunos metales, como plomo y hierro, que mostraron valores que rebasan el límite estipulado por la ley mexicana para la protección de la vida acuática.

¿Qué pasa con los organismos?

Aunque recolectamos cerca de 20 tilapias, debido al alto grado de descomposición que presentaban fue imposible proceder a una necropsia confiable. El alto grado de descomposición sugiere que el evento de mortandad masiva sucedió cuando menos tres días previos al muestreo. Además de toneladas de peces, encontramos los cuerpos de cuatro juveniles de axolotes (Ambystoma mexicanum) a los que se les hicieron necropsias y diferentes análisis. Estos exámenes sugieren que el episodio de mortandad se puede deber a que súbitamente entró agua con sedimento, los cuales contenían una alta concentración de materia orgánica y nutrientes, lo que provocó que disminuyera la cantidad de oxígeno, ocasionando cierto potencial tóxico. Los sólidos y la materia orgánica provocaron que el agua se hiciera más turbia y que adquiriera una coloración rojiza, contrastante con el sedimento local. El oxígeno que había disuelto en el agua fue utilizado por las bacterias para llevar a cabo la degradación de la materia orgánica que entró, y fue lo que dejó a la columna de agua sin oxígeno y con un alto contenido de sólidos, ocasionando la muerte de los peces y axolotes por asfixia.

Conclusión: ¿A que se debe la mortandad masiva de peces y axolotes?

Encontramos que los niveles de bacterias indicadoras muestran la presencia de materia fecal, y los niveles de bacterias corresponden a las aguas residuales de origen doméstico sin previo tratamiento. En otras palabras, el agua que posiblemente entró al sistema no venía de ninguna planta de tratamiento, o venía sin ser tratada. Los peces muertos y flotando representan una cantidad de materia orgánica adicional, algunos de los cuales al llegar al sedimento propiciaron una acumulación aún mayor de materia orgánica en el sistema. Desde el punto de vista legal, la calidad del agua en el humedal de San Gregorio Atlapulco sobrepasa (en varios parámetros) los límites estipulados por la ley mexicana para su aplicación en riego agrícola. El Sistema de Aguas de la Ciudad de México debería atender el asunto y responder ante este evento de la manera más pronta posible, y debe estar consciente que eventos extremos como este se pueden repetir en condiciones similares.

     De acuerdo con las conversaciones que tuvimos con los habitantes del lugar, estas condiciones extremas se han presentado cada año durante época de lluvias. La explicación apunta a la descarga de agua de mala calidad con sedimentos, materia orgánica y contaminantes que afectan a la fauna local, la cual ya se encuentra debilitada por la contaminación cotidiana, que ha mermado su capacidad física. Esta descarga podría provenir de una fuente ilegal de un particular. Otra explicación es que se está utilizando a este humedal como laguna de regulación en los momentos en los que algunas de las presas aledañas rebasan su capacidad máxima. Si este es el caso, la entrada de esta descarga está provocando que los sedimentos acumulados en la presa lleguen en poco tiempo a los canales, explicando el color rojizo del agua. Con la entrada repentina de grandes cantidades de sedimentos y contaminantes, como ya se describió previamente, se reduce la cantidad de oxígeno disponible para los organismos, lo que les provoca muerte por asfixia. Para corroborar esta explicación es necesario tener acceso a la información del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (http://www.sacmex.df.gob.mx/sacmex/) respecto a la descarga de presas y la calidad del agua de las mismas.

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