Carlos Cordero

Las mariposas son frecuentemente utilizadas como símbolos de la delicadeza y la fragilidad. Sin embargo, lo que sabemos de algunas de ellas y lo que sospechamos de muchas otras me lleva a pensar que nuestra opinión acerca de la personalidad de estos hermosos insectos podría ser totalmente equivocada. Primero los hechos.

2011 2 05Fig01     Miriam Rothschild, una extraordinaria entomóloga británica (además de aristócrata y activista política que ha promovido leyes contra la discriminación de los homosexuales y de personas con capacidades diferentes), se refirió a los machos de las mariposas monarca (Danaus plexippus) como el ejem­plo típico del "cerdo chovinista". Yo he estado presente durante la época de apareamiento en uno de los sitios de hibernación de Michoacán y puedo entender el punto de vista de la naturalista Rothschild. En las monarcas no existen los correteos juguetones entre parejas, ni los elegantes vuelos de cortejo característicos de muchas mariposas. Los machos tampoco rocían a las hembras con sus sutiles perfumes afrodisíacos (llamados feromonas) en un intento por seducirlas. En las mariposas monarca, cuando un macho ve a una hembra (o algo que se le parezca) se lanza detrás de ella a toda velocidad hasta chocar con ella, atrapándola; de hecho, uno escucha el ruido del golpe incluso a dos o tres metros de distancia. Como resultado de estos choques las parejas caen al suelo, donde forcejean por periodos que van de unos pocos segundos hasta media hora. Durante estos forcejeos el macho intenta copular aparentemente a la fuerza y en el proceso la hembra puede salir bastante maltratada. De acuerdo con los expertos, un tercio de los forcejeos entre machos y hembras culmina en una cópula. En ocasiones las parejas forcejeando atraen la atención de otros machos que se unen al pleito e intentan copular, aunque a veces resulta difícil saber si están luchando por copular con la hembra o con el otro macho. A veces los machos persiguen y tiran al suelo a otros machos comportándose como si quisieran copular con ellos... lo que a veces ocurre.

2011 2 05Fig02     ¿Será que los machos no son capaces de distinguir hembras de machos o algunos preferirán aparearse con individuos de su mismo sexo? Lo cierto es que en los forcejeos y cópulas homosexuales los machos también pueden sufrir daños. De hecho, la agresividad sexual de los machos es tan grande que acosan y a veces se aparean con machos y hembras de otras especies, tanto parientes cercanos (Danaus chrysippus), como especies más distantes (Vanessa virginiensis y Heliconius hecale), a los cuales también pueden dañar e incluso matar. Los daños que pueden infligir los machos son muy variados, van de patas y antenas dobladas, pasando por alas maltratadas durante los forcejeos en el suelo (aunque las alas de las monarcas son especialmente resistentes, más que las de sus parientes cercanos), hasta la perforación del abdomen o del tracto genital con el pene. El pene de la mayoría de las mariposas consta de un tubo más o menos endurecido (llamado falo), dentro del cual se encuentra un tubo membranoso (llamado endofalo) que durante la cópula es evertido dentro de la hembra, permitiendo que la penetración sea más profunda y el eyaculado se deposite dentro de la estruc­tura femenina denominada corpus bursae. El falo de las monarcas es más duro, angosto y puntiagudo que el de otras especies de su mismo género, lo que lo convierte en un instrumento peligroso, sobre todo cuando se utiliza en individuos (machos o hembras) de otras especies, ya que las hembras de las monarcas presentan un tubo genital suficientemente endurecido y largo como para evitar ser dañado por el falo (siempre y cuando, por supuesto, éste sea introducido en el lugar y de la forma adecuada).

2011 2 05Fig03     El comportamiento sexual de las monarcas parece ser atípico de las mariposas (aunque existe un breve reporte que indica que los machos de la mariposa Cethosia biblis y de las especies del género Acraea también persiguen, chocan y tiran al suelo a las hembras, para luego intentar aparearse con ellas). Sin embargo, es posible que, al menos con respecto a algunas especies, las diferencias no sean cualitativas, sino de grado a juzgar por los reportes de machos que cortejan insistentemente a otros machos (por ejemplo en Cyaniris semiargus), llegando en ocasiones a consumarse apareamientos homosexuales (por ejemplo en Euphydryas editha). Eucheira socialis es una especie endémica de México que es particularmente desprejuiciada, ya que los machos, además de copular entre sí ocasionalmente, practican la necrofilia (se han reportado apareamientos entre machos y hembras recientemente muertas) y el menage à trois (se han descubierto tríos de dos machos y una hembra en cópula; esto también se ha observado en Phyciodes phaon y Euphydryas chalcedona). También hay observaciones de otras especies de mariposas machos que cortejan a individuos (machos o hembras) de especies diferentes a la suya. En muchos casos estas especies son parientes cercanos, lo que hace comprensible la "confusión", pero existen algunos ejemplos extremos como el de los machos de la mariposa Thorybes pylades (familia Hesperiidae) que cortejan con insistencia e intentan aparearse con machos de la polilla Euclidina cuspidea (familia Noctuidae). También existen observaciones de apareamientos heterosexuales entre individuos de distintas especies (por ejemplo entre Castalius rosimon x Talicada nyseus) y al menos hay un reporte de un apareamiento homosexual entre machos de dos géneros distintos (Speyeria mormonia x Cercyonis pegala).

2011 2 05Fig04     Ahora pasemos a las especulaciones. Hay varias sospechas, pero me concentraré en un caso particular. En muchas especies de mariposas, el endofalo tiene una o varias estructuras duras sobre su superficie, generalmente en forma de espina, llamadas cornuti. En dos especies de mariposas nocturnas del género Yponomeuta, la doctora Alerta Bakker observó que las espinas —que se encuentran cerca de la punta del endofalo y se abren como si fueran el armazón de un paraguas al evertirse el endofalo dentro de la hembra— perforan el tracto genital de las hembras, en particular el corpus bursae. Varias especies de mariposas tienen espinas de apariencia mucho más amenazadora que las de Yponomeuta pero no tenemos idea de qué hacen dentro de la hembra. ¿Será que también ellas perforan o desagarran los genitales femeninos? Existen algunas especies en las que ha evolucionado un tipo particular de cornuti conocido como deciduo (del latín deciduus, "caer"), y se llama así debido a que el endofalo se desprende durante la cópula y se queda almacenado dentro del tracto genital femenino (generalmente en el corpus bursae). En muchos casos los cornuti deciduos son simplemente espinas (aunque su tamaño, número y posición sobre el endofalo puede variar), pero existe un tipo muy particular, denominado cornuti caltrop, que los taxónomos describen como "en forma de estrella" (star-shaped) y que a mí me parecen diminutos erizos de mar con las espinas muy largas, los cuales han evolucionado (y también se han perdido) independientemente en varias ocasiones y que están presentes en al menos unas 400 especies. Yo estudié ocho especies de la familia de polillas Notodontidae en las que existen cornuti caltrop y encontré que en dos de ellas estas estructuras perforan el corpus bursae.

2011 2 05Fig05     ¿Por qué los machos maltratan a las hembras previamente a la cópula? ¿Por qué las lastiman internamente con sus cornuti? ¿Es un accidente o están diseñados para ese fin? En el caso de las "violaciones" cometidas por los machos de las monarcas, se piensa que éstas no son producidas por machos con problemas psicológicos, sino que son adaptaciones evolutivas. Al acercarse la época de migrar de regreso al norte, la mayor parte de las reservas de grasas y proteínas de los machos ya fueron utilizadas para sobrevivir durante el invierno, por lo que su probabilidad de sobrevivir la migración es baja. Por eso es mejor (en términos de hijos producidos) aparearse antes de migrar, aunque las hembras no sean sexualmente receptivas, ya que los espermatozoides pueden permanecer viables dentro de ellas durante varias semanas.

     Las espinas de los machos (los cornuti) podrían haber evolucionado con el fin dañar a las hembras. Por ejemplo, los machos podrían beneficiarse al lastimar el tracto genital de las hembras si éstas retrasan su siguiente cópula —que con toda seguridad será con un macho distinto cuyos espermatozoides competirían por la fertilización de los huevos con los del macho previo— para dar tiempo a que cicatricen sus heridas. Otra posibilidad es que al hacer perforaciones en el tracto genital de las hembras, las sustancias activas contenidas en el eyaculado puedan pasar directamente a la hemolinfa de las hembras (esta es una sustancia que cumple funciones similares a las de nuestra sangre y que se encuentra en la cavidad corporal de los insectos, en contacto directo con los órganos internos), modificando directa y rápidamente algunos aspectos de la fisiología de las hembras. Por ejemplo, en el eyaculado de los machos de muchos insectos existen sustancias que afectan el sistema neuroendócrino de las hembras, provocando efectos tales como la disminución de la receptividad sexual a cópulas subsecuentes con otros machos, así como el incremento en la velocidad a la que los huevos maduran y son puestos, efectos que aumentarían la probabilidad de que el macho que produjo estas sustancias sea el padre de los hijos de la hembra. Pero estas modificaciones en la fisiología femenina podrían tener consecuencias negativas para la reproducción de las hembras, ya que, por ejemplo, las hembras de las mariposas no sólo obtienen espermatozoides al copular, sino que también se benefician de los nutrientes contenidos en cada eyaculado, por lo que a ellas les podría convenir recuperar su receptividad sexual más pronto de lo que les permiten las sustancias activas transferidas en el eyaculado. Esta situación nos lleva a predecir que la evolución debe favorecer la evolución de adaptaciones femeninas para contrarrestar los efectos negativos de las espinas. Esto podría explicar por qué en algunas especies (como la polilla gigante Ascalapha odorata, conocida en muchos lugares de nuestro país como la "mariposa de la muerte") han evolucionado tractos reproductores "reforzados" particularmente en las zonas donde hay contacto con las espinas de los machos.

     Estas ideas están siendo evaluadas en estos momentos. Los resultados de estos estudios nos permitirán entender si la vida sexual de las mariposas es tan armoniosa como creíamos, o si está plagada de conflictos como la de... otras especies que conocemos.

Para saber más

  • Cordero C, Macías-Garcia C. 2009. Darwin y el sexo violento. Ciencia, Octubre-Diciembre: 36-43.
  • Cordero C. 2010. On the Function of Cornuti, Sclerotized Structures of the Endophallus of Lepidoptera. Genetica 138: 27-35.