Todo nos amenaza:
el tiempo, que en vivientes fragmentos divide al que fui
del que seré,
como el machete a la culebra...
Octavio Paz

 

 

Juan Núñez Farfán y Rosalinda Tapia López

La biodiversidad puede ser estudiada y entendida a nivel genético. De hecho, la diversidad biológica que asignamos a grupos de distinta jerarquía (taxonómica), es en esencia un continuo genético producto de la evolución.

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2010 2 02Fig02     La continua generación de diversidad genética, y su extinción, es un fenómeno distintivo de la evolución. Sin embargo, hoy día existe una preocupación genuina y justificada por el incremento en la extinción de especies inducida por la actividad de los humanos. Cuando una especie se extingue se pierde su genoma, su variación genética. La variación genética es la materia prima de la de la evolución, pero lo es también del proceso de domesticación y mejoramiento de especies útiles para la supervivencia humana.

     La "fragmentación" de los hábitats naturales es un fenómeno ubicuo en los ecosistemas del planeta. Esta fragmentación o conversión de un hábitat continuo en "porciones" ocurre de manera natural o inducida por el hombre. La fragmentación de un hábitat que antiguamente fue continuo en varias "porciones" nos lleva a preguntarnos si la reducción del tamaño del hábitat o la distancia que separa a tales "porciones" afectará la dinámica poblacional, la diversidad genética y en última instancia la evolución de las especies que los habitan.

¿Qué ocurre con la fragmentación?

Desde el punto de vista abiótico, la fragmentación puede cambiar las condiciones físicas del hábitat y con ello afectar la supervivencia de las especies. Desde el punto de vista biótico, la fragmentación puede alterar las interacciones ecológicas. Por ejemplo, una especie de planta que depende de animales para fecundar a otras plantas o incluso para autofecundarse, podría fallar en producir semillas (hijos) si habita un fragmento pequeño y aislado espacialmente de otros, de forma que los poliniza­dores no puedan llegar hasta allí.

     El efecto de la fragmentación del hábitat en la estructura genética de las especies depende fuertemente del tamaño de la población remanente y de cómo se mueven los genes en un paisaje fragmentado (flujo génico); y se estudia si ese flujo se incrementa o se reduce respecto de la situación de prefragmentación. Es un hecho que las poblaciones que permanecen en los fragmentos tienen un número de individuos mucho menor que el de la población original y constituyen muestras que no contienen la totalidad de la diversidad genética de la especie. Por lo tanto en estas subpoblaciones se espera que se pierda diversidad genética y que incluso genes raros o aún deletéreos (nocivos) alcancen frecuencias altas en un proceso denominado deriva génica. Las poblaciones sujetas a este proceso se vuelven distintas a otras poblaciones de otros fragmentos o incluso de la población original (si aún existe). El flujo génico es el único proceso que puede impedir, o al menos disminuir, la velocidad de estos cambios genéticos.

2010 2 02Fig04 2010 2 02Fig03     En el laboratorio de Genética Ecológica y Evolución, nuestro grupo de investigación se ha dado a la tarea de estudiar los efectos de la fragmentación en la selva húmeda tropical de Los Tuxtlas, Veracruz, analizando un grupo de especies con diferentes historias de vida (hierbas, arbustos, y árboles). La motivación de este proyecto deriva de dos hechos: en primer lugar la selva de Los Tuxtlas constituye el límite norte en el continente americano de las selvas húmedas tropicales (que son el ecosistema más diverso del planeta). Segundo, porque no existen, hasta ahora, estudios que analicen distintos componentes de una comunidad. Los aspectos que se investigan en nuestro laboratorio son las interacciones bióticas, así como los efectos de la fragmentación en la estructura y diversidad genética de la comunidad de los Tuxtlas. Los efectos de la fragmentación que hemos observado han sido leves cuando existe un gran movimiento de genes, ya sea porque hubo dispersión de semillas y frutos por aves (Dendropanax arboreus, Chamaedorea alternans), o que hubo dispersión de polen por colibríes (Heliconia uxpanapensis, Aphelandra aurantiaca) y/o insectos (Nectandra ambigens). Hemos obtenido una reducción de la diversidad genética en poblaciones pequeñas (Dieffenbachia seguine, Sideroxylon portoricense) y también se redujo para la especie nómada, Carica papaya, probablemente debido al poco movimiento de polen y semillas.

     La fragmentación de los hábitats naturales es un proceso casi universal e irreversible, y la comprensión de sus efectos ecológicos y genéticos nos permitirá, en un futuro no tan lejano, diseñar estrategias de conservación de la biodiversidad a este nivel.