Jesús Pacheco García

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Durante 2002 ocurrió un evento muy importante para la conservación y el manejo de la vida silvestre en México: el nacimiento (en vida libre) de hurones de patas negras (Mustela nigripes), por primera vez fuera del territorio de Estados Unidos.

     Esta historia se remonta a principios de la década de 1980, cuando al hurón de patas negras se le consideró como una especie extinta, tras una serie de eventos desafortunados que acabaron con las poblaciones.

     Pero la historia final de este pequeño carnívoro no estaba todavía escrita. Hacia 1981 se descubrió de manera fortuita un pequeño grupo de hurones de patas negras con cerca de 130 individuos en Meeteetse, Wyoming, renovándose así la esperanza de sobrevivencia de la especie. Durante los siguientes cinco años se realizaron diversas investigaciones en el campo relacionadas con su biología y ecología. Sin embargo, una tragedia adicional orilló a la especie al borde de su extinción.

     Esta vez el moquillo, enfermedad transmitida por perros y gatos domésticos, devastó a la población. Cuando sólo sobrevivían 18 individuos, se tomó la decisión de capturarlos para comenzar un programa de reproducción en Sybille Canyon, Wyoming.

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     Así, en 1987 el Servicio de Fauna Silvestre de Estados Unidos inició el programa de recuperación del hurón de patas negras. Las primeras reintroducciones de hurones en vida silvestre se llevaron a cabo en los estados de Wyoming, Montana, Dakota del Sur, Arizona, Colorado y Utah, a partir de 1991. Estos intentos de colonización no fueron exitosos, ya que las poblaciones de perros llaneros (Cynomis ludovicianus), la fuente principal de alimento para el hurón eran muy pequeñas y se extinguieron en pocas semanas debido a las epidemias de peste bubónica y a la pérdida del hábitat en donde viven tanto el hurón como los perros llaneros. La posibilidad de reintroducir hurones de patas negras en México se hizo realidad a partir del descubrimiento de enormes colonias de perros llaneros en la región de Janos, Chihuahua, por miembros del Laboratorio de Ecología y Conservación de Fauna Silvestre del Instituto de Ecología de la UNAM.

2010 1 03Fig03     En el otoño de 2001 se liberaron los primeros hurones de patas negras en las praderas de Janos, con la participación de investigadores del Instituto de Ecología de la UNAM y el apoyo y cooperación de diferentes asociaciones mexicanas y estadounidenses. La liberación de 301 hurones en una Reserva de la Biósfera ha marcado la pauta para la conservación de fauna silvestre en México y es una gran oportunidad para la recuperación de uno de los mamíferos más característicos de las praderas de Norteamérica.