Gerardo Ceballos

El reciente cambio de categoría del Parque Nacional Nevado de Toluca en Área de Protección de Flora y Fauna, categoría que reconoce la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LEGEEPA), ha causado una gran polémica. La discusión se ha generado por el desconocimiento del tema, por una preocupación genuina de los alcances del cambio y por cuestionamientos políticos de la más diversa índole.

02Quemado     Existen cuestionamientos fundamentales que merecen ser explorados para determinar qué tan robusta fue la decisión de cambiar de categoría. El primero es que dejaría de ser área natural protegida (ANP), o también que si seguía siendo ANP, el cambio implicaría bajar de categoría. Nada más alejado de la realidad. Evidentemente, como lo demuestra el nuevo decreto, el Nevado de Toluca continúa siendo un área natural protegida. En relación a bajarla de categoría, la LEGEEPA no establece jerarquía en las diferentes categorías de áreas naturales protegidas. Lo que establece son diferencias importantes, no triviales, en las actividades permitidas y en el manejo de las mismas (Véase el Cuadro 1 en “De los Editores”). La LEGEEPA indica a la letra: “En los parques nacionales sólo podrá permitirse la realización de actividades relacionadas con la protección de sus recursos naturales, el incremento de su flora y fauna y en general, con la preservación de los ecosistemas y de sus elementos, así como con la investigación, recreación, turismo y educación ecológicos”. Por otro lado, para las áreas de protección de flora y fauna indica: “En dichas áreas podrá permitirse la realización de actividades relacionadas con la preservación, repoblación, propagación, aclimatación, refugio, investigación y aprovechamiento sustentable de las especies mencionadas, así como las relativas a educación y difusión en la materia. Asimismo, podrá autorizarse el aprovechamiento de los recursos naturales a las comunidades que ahí habiten en el momento de la expedición de la declaratoria respectiva, o que resulte posible según los estudios que se realicen, el que deberá sujetarse a las normas oficiales mexicanas y usos del suelo que al efecto se establezcan en la propia declaratoria”.

     El segundo argumento es que no existen elementos para el cambio de categoría. Sin embargo, existen fundamentos ambientales, sociales y legales que sustentan la decisión. Por definición, los parques nacionales deben ser propiedad de la nación; así es en la mayoría de los países, con muy pocas excepciones, incluyendo a México. En los parque nacionales se prohíben las actividades productivas, lo que es una política coherente, ya que al no tener pobladores, no se justifica que sean regiones con actividades productivas; su fin, es privilegiar la conservación de la biodiversidad. Sin embargo, un porcentaje elevado del terreno de los parques nacionales del país pertenece a núcleos agrarios, ejidales y propietarios privados.

02Ganado     Al igual que la mayoría de los parques nacionales, el Nevado de Toluca nació moribundo por políticas públicas inadecuadas. Durante la presidencia del General Lázaro Cárdenas se decretaron numerosos parques nacionales y se expropiaron las tierras inmersas en ellos. Al mismo tiempo, en una decisión de enorme incongruencia, esos terrenos se dotaron a nuevas comunidades agrarias. Nunca se pagó la expropiación. Por eso los parques nacionales tienen propietarios, que han hecho usos de sus recursos como bosques y pastizales, que por definición legal ¡son ilícitos! Dada la falta de manejo adecuado y el crecimiento de la población de México, que pasó de 19 millones de habitantes en 1940, a más de 115 millones ahora, 24 parques nacionales ya se han convertido completamente en campos de cultivo o áreas urbanas. Algunos ejemplos son Los Remedios en el Estado de México, Tula en Hidalgo y todos los parques nacionales en la ciudad de México (véase la página de Comisión de Recursos Naturales del Distrito Federal). Por eso algunos han tenido que ser derogados como parques nacionales o su condición como tales es incierta (por ejemplo véanse las ANP en la delegación Tlalpan de la ciudad de México).

     Un cuestionamiento importante, pero desinformado, ha sido que el Nevado de Toluca es una región prístina, con poco impacto de las actividades antropogénicas. Desafortunadamente esta información no es precisa, pues en realidad se trata de una región con un creciente deterioro ambiental y social. De las más de 53 mil hectáreas que cubre el parque, alrededor de 23 mil hectáreas de bosque ya están seriamente deterioradas por actividades agrícolas, pastoreo, minería, plagas y asentamientos humanos. El área del parque pertenece a 56 núcleos agrarios, con una influencia directa de más de 2,800 habitantes y poco más de 10,000 en forma indirecta, ya que se encuentran asentados fuera del parque nacional. Este deterioro tiene profundas implicaciones ambientales como por ejemplo la pérdida de numerosas poblaciones de especies en peligro de extinción, por ejemplo el teporingo y la gallinita de monte, así como la disminución de la captación de un elevado porcentaje del agua potable que suministra a los valles de Toluca y de México.

02Minas     Los estudios para determinar la mejor solución para conservar y restaurar el Nevado se llevaron a cabo en ocho años, con la participación de investigadores de instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma del Estado de México, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, la Comisión Estatal de Parques del Estado de México, pobladores locales y sectores de la sociedad civil. Una vez concluidos, se llevó a cabo una extensa consulta pública, que incluyó a todas las comunidades del parque, lo que finalmente culminó con el nuevo decreto.

     El nuevo decreto es una acción que privilegia la conservación ambiental con la justicia social. Esta nueva área protegida presenta avances sustanciales en materia de conservación y usos de suelo (Cuadro 1). Ya se han establecido cuatro programas para incentivar la conservación del bosque, que incluyen desde recursos para la reconversión de tierras agrícolas y ganaderas, hasta actividades forestales y el pago de servicios ambientales. Mucho falta por hacer, pero este es un sólido inicio. Ahora los propietarios podrán desarrollar algunas de las actividades productivas que ya realizan, pero de manera legal, siempre y cuando cumplan con los lineamientos que marca la ley. Estas actividades deben ser compatibles con la conservación de la naturaleza, como reforestación, plantaciones forestales, saneamiento del bosque y combate de plagas, restauración de terrenos agrícolas, actividades turísticas, colecta de comestibles y reintroducción de especies en peligro. El decreto prohíbe nuevos asentamientos humanos, minas, explotación de materiales, tala y cacería ilegales, y otras actividades que son la causa del deterioro. Por primera vez desde que se decretó como parque nacional en 1936, se podrá aplicar la ley. Es una apuesta para salvaguardar a este majestuoso macizo montañoso.

Cuadro 1. Comparación de las características legales y de manejo del Parque Nacional y del Área de Protección de Flora y Fauna Nevado de Toluca.

PARQUE NACIONAL

ÁREA DE PROTECCIÓN DE FLORA Y FAUNA (APFF)

FUNDAMENTO LEGAL

Ley forestal 1926 (obsoleta)

LEGEEPA 2013

LÍMITES

No definidos con precisión

Definidos con enorme precisión

SUPERFICIE

Sin precisar la superficie protegida

53,970 hectáreas

ZONIFICACIÓN

Inexistente

Sin área núcleo

Con zonificación

Área núcleo de 1,900 hectáreas

TENENCIA DE LA TIERRA

Núcleos agrarios y propiedad privada

Incompatible con la categoría de Parque Nacional

Núcleos agrarios y propiedad privada

Compatible con la categoría de APFF

PLAN DE MANEJO

Sin plan de manejo

Con Estudio Previo Justificativo y Plan de Manejo

ACTIVIDADES PRODUCTIVAS

Prohibidas

Incompatible con la tenencia de la tierra

Permitidas siempre que cumplan con la ley

Compatibles con la tenencia de la tierra

 

     Es claro que el cambio de categoría y el plan de manejo no son la panacea para evitar el deterioro del Nevado de Toluca. Son marcos de referencia legal fundamental que requieren ser implementados correctamente a corto y largo plazo. Es un inicio de lo que debe ser un esfuerzo sin precedente para lograr la restauración y conservación de la región.

     Resolver la situación en la que se encuentran otros parques nacionales de México, similar a la del Nevado de Toluca, debe ser una prioridad de este sexenio. Existen por lo menos tres acciones fundamentales:

  1. Se debe reforzar estrictamente la ley que prohíbe actividades extractivas y asentamientos humanos — entre otras actividades — en los parques nacionales que sí son de la nación, como lo son San Pedro Mártir en Baja California, Tulum en Quintana Roo, Nevado de Colima en Colima y El Sumidero en Chiapas.
  2. Se debe modificar la LEGEEPA para cambiar de categoría de Parque Nacional a Reservas de la Biósfera o Áreas de Protección de Flora y Fauna, a los parques que no sean propiedad de la nación, o bien modificar la ley para permitir actividades productivas compatibles con la conservación. Esto es de gran fondo ambiental y social, ya que permitirá a los dueños de la tierra poder vivir de actividades lícitas.
  3. Es imperativo que el Gobierno Federal desarrolle un ambicioso plan de adquisición legal de terrenos de importancia biológica, que son propiedad privada o despoblados, para decretarlos como verdaderos parques nacionales, en donde al ser propiedad de la nación se puedan dedicar exclusivamente a la conservación de la diversidad biológica, el mantenimiento de los servicios ambientales y el esparcimiento. Eso por fin colocaría a México al nivel de los países más avanzados en conservación de la naturaleza en la práctica, no sólo en el papel.

Para saber más

Sobre el Nevado de Toluca

Sobre Parques Nacionales

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