Tras las huellas del jaguar

Medellín, Rodrigo A., J. Antonio de la Torre, Heliot Zarza, Cuauhtémoc Chávez y Gerardo Ceballos (coordinadores). El jaguar en el siglo XXI: la perspectiva continental. 2016. Fondo de Cultura Económica (FCE), Instituto de Ecología, UNAM. México. 543 pp. ISBN impreso: 978-607-16-3535-8. Costo: $665.00. ISBN electrónico: 978-607-16-4254-7. Costo: $399.00.

César A. Domínguez y Esmeralda Osejo Brito

08Fig01Desde tiempos inmemoriales, el majestuoso jaguar se ha enseñoreado en las selvas, pantanos, mangles y bosques de América, desde el sur de los Estados Unidos hasta la austral Argentina, adentrándose incluso en las zonas áridas del norte de México y los Estados Unidos. Este felino es símbolo de libertad, fuerza y misticismo, y ha tenido un papel primordial en la cosmovisión de las culturas ancestrales del continente americano, así como en el imaginario popular de las comunidades actuales. A pesar de su importancia, biológica, cultural y mística, la existencia del jaguar está amenazada por la invasión humana; tanto por las actividades productivas que reducen y fragmentan su hábitat, como por la caza de sus presas y de los jaguares mismos. Esta situación ha empujado al depredador más grande de la América Neotropical al borde de la extinción.

     Perder al jaguar sería equivalente a perder al maíz. Desde el punto de vista biológico-ecológico, los jaguares son depredadores “tope”, lo cual significa que juegan un papel fundamental al regular las poblaciones de otras especies que están en niveles inferiores de la cadena trófica. Por esta razón, su desaparición afectaría los procesos de regulación de las comunidades biológicas. En las últimas décadas se ha demostrado que la presencia de depredadores tiene un enorme impacto en el resto de la comunidad. Existe un fenómeno, conocido como la ecología del miedo, que se hizo evidente a partir del programa de reintroducción de lobos en el Parque nacional de Yellowstone en Estados Unidos; a partir de dicha reintroducción, diversas especies de árboles comenzaron a recuperarse por primera vez en 50 años, gracias a que los alces dejaron de comerse tantos retoños, puesto que permanecían más tiempo escondidos a causa del miedo a los lobos. En este caso se demostró que el impacto de los depredadores se extiende hasta el ciclaje de nutrientes y la composición de los microorganismos del suelo (ver Yellowstone Wolves Reintroduce “Ecology of Fear”).

     El libro que aquí presentamos es una compilación del estado del conocimiento sobre el jaguar en 16 países, que incluye desde datos anecdóticos hasta estudios, reportes y proyectos de investigación relacionados con este felino. En esta compilación participan más de 80 autores, lo cual es, en sí mismo, un logro importante, ya que sólo a través de la colaboración internacional se logrará establecer una estrategia integral para conservar al emblemático jaguar y al conjunto de especies con las que comparte su hábitat (ya que se trata de una especie “paraguas”).

     En 1999 la Wildlife Conservation Society y el Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México organizaron un taller orientado a determinar el estatus de las poblaciones y las estrategias de conservación del jaguar a nivel continental. Los resultados de este importante ejercicio se publicaron en el libro El jaguar en el nuevo milenio, en el que se resumen las recomendaciones para lograr la conservación de este formidable felino. Entre las acciones sugeridas destacan el estudio de la distribución, demografía, ecología, genética de poblaciones, reproducción, salud y monitoreo de las poblaciones de jaguar, la creación de corredores que permitan el desplazamiento y el flujo entre poblaciones, la restauración del hábitat, la solución a los conflictos jaguar-humano, y la educación ambiental para lograr la toma de conciencia de todos los actores involucrados en su conservación. Estos parámetros sirvieron como una guía para elaborar los capítulos de este libro, y permitieron que los especialistas enmarcaran su contribución en función de la información disponible para cada país.

     Catorce años después de la primera compilación del estado de conservación del jaguar, el libro que ahora nos ocupa, El jaguar en el siglo XXI: la perspectiva continental, ofrece un panorama actualizado de la situación del jaguar y propone una serie de prioridades y acciones para la protección de este felino. Tal como lo señala el famoso entomólogo y conservacionista Paul R. Ehrlich en el prólogo de este libro, el propósito fundamental de este trabajo es contribuir a la unificación y organización de esfuerzos a nivel internacional que conduzcan a la protección y recuperación del jaguar.

Un mapa internacional

El libro está compuesto por 19 capítulos, 17 de los cuales abordan diferentes aspectos sobre el estado del conocimiento y conservación del jaguar en 16 países del continente americano. Los capítulos están salpicados de información interesante para un lector no especializado; por ejemplo, la historia de cómo los jaguares colonizaron América. También nos dicen que hay alrededor de 30,000 jaguares en el continente, de los cuales 15,000 viven en el Amazonas y cerca de 4,000 en México. Belice, por otra parte, es el país con mayor densidad de jaguares y se resalta la importancia de la Selva Maya, el área de Centroamérica y el inmenso Amazonas, que son una gran esperanza para la conservación a largo plazo del jaguar.

     Existe una marcada heterogeneidad entre capítulos en cuanto a calidad, extensión y profundidad de la información que aportan. La introducción habla, por ejemplo, del progreso del proyecto que inició en 1999 y lleva más de catorce años en operación (cuyos resultados se publicaron en el libro El jaguar en el nuevo milenio), mientras que el tercer capítulo habla de un reporte de 2013 que constituye, según palabras de sus autores, el primer esfuerzo por compilar en su totalidad la información disponible sobre el jaguar en Guatemala.

     Sin embargo, encontramos también una serie de coincidencias entre los artículos cuando enlistan las principales amenazas que enfrenta el jaguar: la pérdida y fragmentación de hábitat, la falta de conectividad entre poblaciones, la caza y el conflicto con la ganadería. Asimismo, en prácticamente todos los casos, se resalta el papel crucial de las Áreas Naturales Protegidas (ANP) y de las tierras indígenas para la protección del jaguar. Estas coincidencias señalan la relevancia de los esfuerzos internacionales de conservación, así como el valor de los pueblos indígenas y su cosmovisión como elementos indispensables en la conservación del jaguar y de los espacios naturales.

     La recopilación de toda la información disponible, actualizada y sistematizada sobre la biología y la conservación del jaguar, constituye una de las grandes aportaciones de esta obra. Esta información permitirá trazar un mapa a nivel continental que señale los puntos vulnerables, los hot-spots de conservación y las lagunas de protección del jaguar. Asimismo, esta información muestra cuáles son las acciones de conservación que han dado resultados positivos y deben fortalecerse y difundirse, y cuáles han sido esfuerzos infructuosos. Este análisis permitirá determinar las acciones y prioridades que cada país debe implementar para contribuir de manera conjunta a la conservación continental del jaguar. Si la heterogeneidad que se observa entre los diferentes capítulos es el resultado del conocimiento (o falta del mismo) que hay en cada país, entonces debe hacerse un esfuerzo extraordinario por obtener cuando menos la información básica de aquellos lugares en los que se carezca de información suficiente y que por su geografía resultan estratégicos para la conservación de esta especie.

     Finalmente, quisiéramos señalar un par de puntos que, de ser posible, nos encantaría ver en una futura edición del libro:

     En primer lugar, una definición explícita de un protocolo estándar de investigación que unifique la metodología y los requerimientos mínimos de información que deberá obtener cada país. Esto permitirá establecer una base de datos continental, con información comparable y compatible, que sirva como punto de partida para establecer estrategias continentales de conservación y que se alinee con las políticas de cada país. Un esfuerzo de conservación que no esté limitado por las fronteras políticas entre los países resultará en la creación y/o protección de sitios para la conservación del jaguar, de corredores ecológicos que les permitan desplazarse a salvo y sin causar conflictos, y de estrategias que impulsen la educación y la transformación de conciencias.

     En segundo lugar, sería deseable que una futura reedición del libro incluyera un capítulo final que sintetice, de manera analítica y muy gráfica, los principales hallazgos derivados de la compilación de toda esta información. Sería interesante contar con el análisis tanto por país, de manera individual, como en forma de diagnóstico general. Es decir, un capítulo que ofrezca una síntesis de la perspectiva continental a la que hace alusión el título.

Conclusión

Sin duda se trata de un libro que aporta mucho al futuro del jaguar; abre puertas y nos hace darnos cuenta de que todos podemos ayudar, incluso si no somos científicos. Es una victoria más en la lucha incansable para proteger a este magnífico ser, cuya imponente belleza nos ha acompañado durante tanto tiempo y cuyo futuro se encuentra en nuestras manos.