Este 2019 se cumplen 250 años del nacimiento de Alexander von Humboldt, uno de los más importantes naturalistas que han existido que, con sus observaciones y profunda percepción, fue uno de los fundadores de la Ecología moderna. Así, queremos dedicar a su memoria éste y los siguientes números del presente año de Oikos=.

     Los intereses de Humboldt eran múltiples, aunque su formación inicial era como ingeniero en minería y así, armado de gran cantidad de instrumentos científicos que había comprado con su herencia, se embarcó a la América tropical en 1799. En su viaje, demostró la amplitud de sus conocimientos e intereses, compilando datos no sólo geológicos clásicos, sino mediciones de latitud, longitud, elevación, campo magnético, características de la atmosfera, etcétera y, junto con sus acompañantes, colectó todo tipo de plantas y animales y muestras geológicas, recopiló datos económicos y administrativos, y estudió y documentó las antiguas culturas. Durante su larga y productiva carrera científica siguió analizando esta gran cantidad de datos y muestras.

     En nuestro próximo número de Oikos= presentaremos más sobre la carrera y contribuciones de Humboldt. Pero, este número constituye un modesto primer homenaje a este gran naturalista, conectando su obra con los estudios modernos de ecólogos, y otros investigadores. Así, nuestro amigo y colega, el Dr. Carlos Martínez del Rio, de la Universidad de Wyoming, resume en su artículo sus más de 35 años de estudios sobre la ecología evolutiva y fisiológica de los colibríes. Los colibríes se alimentan toda su vida básicamente de azúcar, dieta mortal por necesidad para nosotros. En su artículo plantea las preguntas ¿Cómo pueden sobrevivir los colibríes con esta energética —pero pésima— nutrición?, ¿Cómo evolucionó esta dieta y cambió su fisiología a partir de sus ancestros, los vencejos, que se alimentan más sanamente, de insectos? Como tendrán que leer, en esta fascinante contribución, Carlos también hace un sentido homenaje a Celia Cruz.

     Ciertamente, la historia natural no comienza con Humboldt, se remonta a los principios de la humanidad. Pero famosamente, unos de los primeros grupos humanos en sintetizar y sistematizar nuestros conocimientos naturales fueron los filósofos griegos, y muchas de nuestras ideas se remontan a los conceptos clásicos de Platón y de su discípulo Aristóteles. Nuestro estimado colega, el Dr. Luis Lemus del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, nos platica sobre el largo camino intelectual para entender mejor un aspecto central de la conducta y fisiología animal, el comprender si tienen y a que se deben las emociones en los animales. En su texto nos refiere al otro gran naturalista del siglo XIX: Charles Darwin, quien dedicó por completo uno de sus libros, al problema de la expresión de las emociones en los mamíferos. En esta contribución aprenderemos sobre éste complejo punto, revisando la historia del tema desde los griegos hasta llegar a la moderna perspectiva de la neurobiología experimental en términos de circuitos neuronales.

      Los naturalistas modernos y los ecólogos siguen trabajando con otros problemas complejos ambientales que seguro entusiasmarían a Humboldt. Thalita Fernanda Abbruzzini y un grupo de investigadores liderado por nuestro colega, el Dr. Julio Campo, nos muestran la complejidad de la interacción entre los ecosistemas naturales, el clima y los nutrientes y las diferentes estrategias de manejo para la producción de alimentos. ¿Cómo mantener o incrementar la producción alimenticia de tal forma que los ambientes naturales se degraden lo menos y lo más lentamente posible? Exploran esta complejidad a lo largo de Río Usumacinta en el sur de México y detallan diferentes estrategias posibles de manejo del ganado.

     Nuestra querida maestra de la Facultad de Ciencias, Irene Pisanty y sus colegas, nos platican del otro problema ambiental: la catástrofe anunciada en la biodiversidad producto de la pérdida de agua en el área natural protegida de Cuatro Ciénegas. Ésta área natural es mundialmente reconocida por su alta y única biodiversidad, como lo hemos tratado en otros números de Oikos= . Ellas hablan de forma amena sobre el problema del agua en el desierto y nos ilustran qué sucede en el ecosistema con su progresiva degradación debido a la sobreexplotación de los acuíferos en el área protegida, principalmente para la producción de alfalfa para alimentar ganado lechero. Así, analizan los efectos de la desecación reciente en sus detallados estudios sobre la dinámica de las poblaciones de plantas en el sistema del Churince, donde han recopilado información desde el inicio de su perturbación antropogénica hasta ahora. El proceso de deterioro es dramático y ya se han perdido dos lagunas en este sistema hidrológico único, la Grande y la Intermedia, también conocida como Los Güeros, en este momento ya sólo queda el manantial del Churince, pero cada vez con menos agua.

     El Dr. Jorge Soberón, desde la Universidad de Kansas en Lawrence, nos manda atinadas reflexiones sobre el papel real que pueden tener los científicos —y en particular los ecólogos— en resolver los (mal) llamados problemas nacionales. Invitamos a los lectores a que lean las ideas del Dr. Soberón y lleguen a sus propias conclusiones sobre este tema que se ha puesto en la mesa recientemente de manera tan apremiante en México y en el mundo.

     Concluimos este número con una nota sobre la vida y obra del Dr. José́ Negrete Martínez, quien murió el año pasado. El Dr. Negrete fue por muchos años, investigador del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, donde no sólo fue maestro de diversos ecólogos e investigadores, sino que desarrolló trabajo realmente pionero en la frontera de la ecología teórica y otros campos, tópicos que hasta ahora por fin se están desarrollando. Jorge Soberón nos relata como el Dr. Negrete comenzó el estudio, en los años 70, de temas pioneros como la dinámica de las interacciones poblacionales en el espacio, con la ayuda de las computadoras disponibles en esa época, entre otros problemas ecológicos, epidemiológicos y redes neuronales.

     Por último, queremos agradecer profundamente todo el trabajo que realizó para la revista la Dra. Laura Espinosa Asuar desde el primer número de la segunda etapa de nuestra revista, hace ya casi 10 años. Ella ha decidido seguir otros caminos, en los que le deseamos suerte, y reconocemos que su contribución marcó una etapa de Oikos=.

Los editores, Luis E. Eguiarte y Clementina Equihua Z.