Arte para conservar a la vaquita marina

Clementina Equihua Z.

Noviembre de 2017: la Semarnat y los científicos del programa Vaquita CPR anuncian el fin de los trabajos de campo para capturar ejemplares de vaquita, que mantendrían vivos en cautiverio hasta que se retiraran las redes agalleras de la reserva que los protege. Al terminar su temporada de trabajo, el grupo de 90 científicos de nueve países informó que el Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita (CIRVA) dictaría los siguientes pasos a seguir con el fin de proteger a Phocoena sinus, la especie de marsopa a la que pertenece la vaquita marina o cochito.

Vaquita01La vaquita marina es muy difícil de avistar, y por eso las pocas fotografías que existen de ella en libertad suelen capturarla desde una distancia considerable. Este mismo fenómeno ha llevado a que algunas personas incluso proclamen que la vaquita no existe. Fotografía: SEMARNAT/Vaquita CPR/Jonas Teilmann.     Durante el trabajo de campo, los científicos capturaron a una hembra joven, de unos seis meses de edad, pero fue necesario regresarla al mar porque no podía vivir separada de su madre. También capturaron a una hembra adulta que se encontraba en buenas condiciones de salud pero que, al llevarla a El Nido (el refugio de resguardo para los animales capturados) empezó a tener problemas de salud, por lo que el equipo decidió liberarla. Esta hembra murió poco después, de un paro cardiaco. Durante el programa de captura, los científicos reportaron el avistamiento de 32 ejemplares de vaquita a lo largo de los trece días que estuvieron trabajando en el mar. Sin embargo, aclaran que en el número de avistamientos seguramente se habían contado algunos ejemplares repetidos.

     La conservación de la vaquita marina tiene muchas aristas. Basta asomarse a lo que publican diariamente los medios sobre el tema para ver las múltiples causas y manifestaciones de este problema: la sobreexplotación pesquera, el tráfico ilegal en una cadena difícil de erradicar (tan solo en abril de 2018 la policía federal encontró las maletas de un ciudadano asiático con 416 buches de totoaba), los problemas sociales (los pescadores, por ejemplo, consideran que las restricciones atentan contra su forma de vida ), los altos precios de la totoaba en el mercado negro, las redes abandonadas, el incumplimiento de la ley, etcétera.

Vaquita02Una vaquita muerta al haber quedado atrapada en una red para pesca de totoaba. Esto sucede porque la vaquita y la totoaba comparten hábitat y son casi del mismo tamaño. Fotografía: Flip Nicklin/Minden Pictures.     Particularmente, el asunto de la muerte de vaquitas en redes arrojadas para pescar totoaba es crítico. La totoaba es un tipo de corvina (Totoaba macdonaldi) que los chinos confundieron con la bahaba (Bahaba taipingensis) cuando llegaron a asentarse en la región mexicana-estadounidense de la península de California, a principios del siglo XX. La Bahaba taipingensis vive en los mares del sur de China y es muy apreciada para platillos de celebraciones especiales y por sus supuestas propiedades medicinales. Los migrantes pensaron que la totoaba y la bahaba eran el mismo tipo de pez, por lo que concluyeron que ambas tenían las mismas cualidades culinarias y medicinales. Debido a la sobrepesca, la bahaba ahora vale su peso en oro y, en el mercado negro, la vejiga natatoria o buche de totoaba es tan cara, por peso, como la cocaína. En el Golfo de California, el uso de redes agalleras para pescar totoaba es un peligro latente para las vaquitas, ya que con frecuencia quedan atrapadas en ellas y mueren ahogadas.

     Para controlar la pesca de totoaba, el gobierno de México declaró la veda permanente desde 1975 y, para prevenir la muerte de vaquitas marinas, en abril de 2015 la SAGARPA prohibió temporalmente el uso de redes agalleras en su hábitat natural, el alto Golfo de California. El 30 de junio de 2017 la prohibición se hizo permanente. Así, los científicos, los ambientalistas, los organismos internacionales y el gobierno hacen todo lo posible por proteger a la especie. Al mismo tiempo, la sociedad civil también pone su parte, de distinta manera.

Vaquita03Concha de cerámica en la que se trasportó el cráneo natural de vaquita, durante el performance Procesión vaquita para montarlo en su destino final: la escultura Memorial marsopa de Patricio Robles Gil. Fotografía: Patricio Robles Gil.     Un ejemplo es el de Patricio Robles Gil, conservacionista y artista plástico, quien el pasado 17 de febrero convocó al público general a ser parte del performance “Procesión vaquita”. El performance consistió en lo que él llamó un “ritual colectivo” al que invitó a artistas, científicos, empresarios, autoridades y familias, quienes formaron una cadena humana flanqueada por niños. Esta cadena transportaría un fragmento de una escultura (Memorial marsopa) alusiva a la vaquita, del Museo Tamayo al Museo Nacional de Antropología e Historia. En el vestíbulo de este último recinto se colocó el fragmento de la escultura para completarla, donde permaneció expuesta hasta marzo. El mensaje central del performance fue “hacer un llamado global para que cambiemos lo que estamos haciendo mal y protejamos a las especies de la naturaleza de las que dependemos y que los humanos estamos poniendo en peligro de extinción, para que esta historia no se repita.” El organizador estima que participaron alrededor de 1,500 personas. Diversos medios asistieron a cubrir el evento.

     La escultura Memorial marsopa representa, entre otras cosas, el descuido y la falta de respeto del ser humano hacia los océanos. Está compuesta por cuatro elementos: un cráneo natural de la vaquita marina (que fue transportado en la procesión en una concha de cerámica), dos yugos (uno de mármol y otro de bronce) y una base de cantera. El cráneo es de un animal joven que murió enredado en una red de pesca. Los yugos recuerdan a los que se usaban en entierros mesoamericanos para honrar a personajes importantes. En la escultura, el yugo de mármol rodea y abraza al cráneo; y el yugo de bronce tiene, incrustadas y fundidas en el mismo material, botellas, redes y otros desperdicios humanos recolectados en el Golfo de California.

Vaquita04Preparación de la exposición temporal que hizo el Instituto de Ecología, UNAM, de fotografías dedicadas a la vaquita marina y a los esfuerzos por protegerla. Fotografía: Clementina Equihua Z.     La iniciativa de Patricio Robles Gil ha sido emulada de muchas formas en distintas partes del mundo. Galerías de arte, jardines botánicos, museos, universidades y muchas organizaciones más se han unido al llamado a proteger a la vaquita y a las muchas especies más que están en peligro crítico de extinción. Los participantes han colocado altares que, más que una expresión religiosa, son una invitación para expresarse y reflexionar acerca de la relación del ser humano con la naturaleza. A esta iniciativa se han sumado grupos mexicanos, alemanes, estadounidenses y españoles. Sus manifestaciones se pueden ver en la Galería de Altares de la página www.procesiónvaquita.org. El Instituto de Ecología de la UNAM colaboró de diversas maneras en este movimiento por la vaquita. Además de asistir al performance, colocamos una exposición fotográfica en las rejas de nuestro Instituto y pusimos a disposición del público diversas entrevistas a personalidades de la conservación. En estos videos, los expertos comparten su pensar sobre la situación de la vaquita. Los videos están disponibles en nuestro canal de YouTube.

     Lorenzo Rojas Bracho, Coordinador de Investigación y Conservación de Mamíferos Marinos de la CONANP y miembro de Vaquita CPR declaró ante Newsweek que “las vaquitas son animales de muchos recursos, si dejamos de matarlas, se recuperarán”. Está en nosotros contribuir a que así sea. Algunas formas son financiando los esfuerzos de Vaquita CPR, apoyando programas más amplios de conservación como el de mares mexicanos de la Fundación Leonardo Di Caprio o participando en los múltiples proyectos de WWF México. Platica con tus amigos y familiares sobre la situación de la vaquita y, en general, sobre la pérdida de biodiversidad en nuestro país y en el mundo. Conviértete en un consumidor responsable. Infórmate respalda aquellos proyectos políticos y sociales que apoyen la investigación científica, protejan nuestros recursos naturales y mucho más. Proteger la biodiversidad de nuestro planeta es un deber moral de nuestra especie.

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