• Hazte responsable de la basura que generas y tírala de forma adecuada y en los lugares adecuados.
  • Reduce la cantidad de basura que generas. Puedes utilizar bolsas de tela para cargar tus compras, botellas de vidrio o metal para beber agua o café, olvídate del popote y las servilletas de papel, compra productos a granel.
  • Separa siempre la basura que generas en orgánica, inorgánica no-reciclable, inorgánica reciclable y residuos de manejo especial y asegúrate de que los camiones recolectores y barrenderos se la lleven.
  • No dejes los materiales de construcción a la intemperie y en costales que se pueden mojar o deshacer; mejor guárdalos bajo techo, evita que se mojen y que se desperdigue el material.
  • Infórmate sobre la manera adecuada de disponer de tus residuos: aceites de cocina o de maquinaria, recipientes de insecticidas, artículos de curación o higiene personal, animales y mascotas muertos. Así evitarás contaminación y enfermedades.
  • Organízate con tus vecinos y tus autoridades locales para que se coloquen contenedores en la vía pública y se amplíen las rutas de recolección y limpia.
  • Exige a tus familiares, amigos, vecinos y a tus autoridades que se hagan responsables de cuidar su comunidad.