Se buscan parientes silvestres

Alicia Mastretta Yanes*, Margarita Cano Ramírez y Oswaldo Oliveros Galindo

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07Fig01Figura 1. Diferencias entre teocintle y maíz. A y A’: planta de teocintle y su infrutescencia dística (granos en dos hileras). B y B’: planta de maíz y estructura polística (varias hileras de granos en la mazorca). Fotografías: Laura Rojas, Carmen Loyola, Suketoshi Taba y Adalberto Ríos vía CONABIO (http://biodiversidad.gob.mx/usos/maices/teocintle2012.html).Las especies de plantas que se cultivan en las milpas, como el maíz, chile, frijol entre muchas otras (ver De la cueva a la mesa y ahora al laboratorio genómico: diversidad de calabazas en México y De Sonora a Yucatán. Chiles en México: diversidad y domesticación), fueron domesticadas en México a partir de plantas silvestres que nuestros antepasados encontraron a lo largo de los distintos ecosistemas del país. Estas plantas, ancestros de las plantas que ahora conforman nuestros cultivos, así como otras especies cercanas a ellos, se conocen como parientes silvestres de las plantas cultivadas. Por ejemplo, en la Figura 1 podemos ver las diferencias y similitudes entre el maíz (Zea mays ssp. mays) y sus parientes silvestres, los teocintles (Zea mays ssp. mexicana y Z. mays ssp. Parviglumis; ver De la milpa a la mesa: maíz, esquites y más). Lo interesante de un país como México es que dichos parientes silvestres siguen presentes en nuestro territorio. En algunos casos se encuentran cerca de los campos de cultivo y por ende pueden mezclarse genéticamente con su contraparte cultivada. Para algunos campesinos esto es beneficioso e incluso buscan que suceda. Otros campesinos prefieren evitar este contacto con los parientes silvestres para no perder las características de los cultivos que siembran. En algunos casos la mezcla ocurre de forma no planeada, lo que puede beneficiar o no al cultivo, según los rasgos que el campesino esté buscando; por ejemplo, podría contribuir a la resistencia a factores bióticos (plagas y enfermedades) o abióticos (sequías, heladas, etc.) pero al mismo tiempo alterar algunas características deseadas, como su sabor, tamaño o color.

07Fig02Figura 2. De izquierda a derecha: parientes silvestres del camote, frijol, ayocote y maíz que encontramos durante un paseo por el Bosque de Tlalpan, en el sur de la Ciudad de México. Fotografías: Alicia Mastretta-Yanes.     En los últimos años, la comunidad científica comenzó a interesarse más en los parientes silvestres, ya que representan un acervo genético importante, tanto para mejorar nuestros cultivos actuales como para permitir que las y los agricultores adapten sus cultivos al futuro, tomando en cuenta sobre todo las posibles alteraciones en las condiciones ambientales que el cambio climático puede ocasionar. Dicho interés se debe a que estas especies silvestres son tan cercanas a las de los cultivos que aún pueden reproducirse con ellas y de esta forma transmitir genes o alelos útiles, como aquellos que les confieren la capacidad de enfrentar el estrés causado por sequías o patógenos. Este tipo de variación genética existe únicamente en los parientes silvestres, ya que durante el proceso de domesticación nuestros antepasados tomaron sólo una muestra del total de las plantas que existían, dejando así parte de la variación fuera.

     La gran pregunta ahora es: ¿dónde están los parientes silvestres? Sabemos que están en México pero, ¿dónde podríamos recolectarlos? ¿Cómo les ha afectado la destrucción de los ecosistemas de las últimas décadas? ¿En qué condiciones se encuentran sus hábitats actualmente? ¿Cuál es su estado de conservación? ¿Cómo podemos protegerlos? No se trata de preguntas triviales, ya que muchos de los parientes silvestres son plantas anuales que no crecen exactamente en el mismo sitio cada año, o que incluso son consideradas “malas hierbas” o “malezas”, por lo que sus poblaciones son destruidas cuando crecen en espacios urbanos como parques, jardines y caminos, o al margen de campos de cultivo.

07Fig03Figura 3. Pasos para agregar una observación de Naturalista al proyecto desde tu celular. Imagen: Alicia Mastretta-Yanes. Modificado de: Naturalista.mx    ¿Qué tan cerca de ti pueden estar estas plantas tan importantes? Te sorprenderás: probablemente ya las has visto sin saber qué son. Por ejemplo, en los senderos para corredores del Bosque de Tlalpan hemos encontrado parientes silvestres de camote, frijol y maíz (Figura 2).

     En la CONABIO nos interesa conocer la distribución y el estado de conservación de los parientes silvestres de las plantas cultivadas que se han domesticado y siguen domesticándose en México. Por ello, participamos y apoyamos diversos proyectos en torno a su ubicación geográfica, recolecta y caracterización, como el proyecto "Salvaguardando a los parientes silvestres de cultivos mesoamericanos". Estos proyectos los realiza la comunidad científica, pero creemos que es una tarea que también puede y debe llevar a cabo el resto de la sociedad. Por eso, hemos creado un proyecto en Naturalista para que cualquier persona pueda ayudar a encontrar e identificar variedades de las especies cultivadas y sus parientes silvestres. iNaturalist es una app gratuita que permite registrar y compartir observaciones de la naturaleza y que se puede descargar tanto en la Google Play Store como en la Mac App Store.

     Para participar sólo tienes que capturar tus observaciones en iNaturalist y subirlas al proyecto “Plantas cultivadas de México y sus parientes silvestres”. Puedes hacerlo desde tu celular en el lugar en el que encuentres las plantas (Figura 3), o más tarde desde una computadora.

     Para saber qué tipo de plantas estás buscando y qué fotos puedes subir, te invitamos a ver esta guía de plantas cultivadas de México y sus parientes silvestres.
Con tu participación en este proyecto, estarás ayudando en el conocimiento y conservación de los parientes silvestres de las plantas cultivadas en México.

     ¡Gracias por tu ayuda!

Para saber más

  • Casas, A., & Parra, F. 2007. Agrobiodiversidad, parientes silvestres y cultura. LEISA: Revista de agroecología 23 (2): 5-8.
  • Corona, A. O., M. D. J. G. Herrera y R. E. P. Ortiz (Eds.). 2013. Diversidad y distribución del maíz nativo y sus parientes silvestres en México. Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias.
  • Hernández, V. S. 2011. Los parientes silvestres del chile: su importancia biológica y cultural. El Chile. Protagonista de la independencia y la revolución. K. Richterich (Coord. Edit.). Fundación Herdez. México: 21-26.