Rocío Brito García

AvesCU01La UNAM es una de las pocas universidades en el mundo que tienen un área natural protegida dentro de un campus: la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (REPSA), ubicada en Ciudad Universitaria. Se trata de un ecosistema de matorral xerófilo, caracterizado por una vegetación de baja altura, adaptada a un ambiente semiárido y compuesta principalmente por matorrales y plantas herbáceas; Rzedowski catalogó a la REPSA como “matorral xerófilo de palo loco” porque esta planta (Pittocaulon praecox) era tan abundante que en su época de floración la reserva se cubría de amarillo. Es el último vestigio de lo que algún día fue el ecosistema del pedregal de la Cuenca de México. Esta área protegida de 237 ha, junto con las otras áreas verdes distribuidas en todo el campus, provee de un lugar seguro a una gran cantidad de poblaciones de aves. Contribuye a la conservación de entre 148 y 186 especies, algunas de las cuales tienen un área de distribución muy amplia, que puede incluir, además de México, otras regiones en Estados Unidos, Canadá, Centro y Sudamérica. Espacios como la REPSA son importantes desde la perspectiva de la extinción de especies, ya que la disminución y desaparición de poblaciones pueden culminar en una “extinción local” o “extirpación”, esto es, que la especie es exterminada de una parte de su área de distribución; y estas extinciones locales pueden conducir, en el futuro, a la desaparición total de la especie.

     No se conoce la cantidad exacta de aves que hay en CU pero, en la opinión de Coro Arizmendi (ornitóloga e investigadora de la UNAM) y del ornitólogo Manuel Grosselet (presidente de la ONG Tierra de Aves), se estima la presencia de miles de individuos. Estos expertos advierten sobre la pérdida progresiva de aves que ocurre en este momento en todo México, y concuerdan en que lugares como la REPSA cumplen un papel crucial como refugios. “Se nos están yendo delante de los ojos, y se están yendo muy rápido” dice con pesar Grosselet, quien es testigo de la disminución de las poblaciones en nuestro país a lo largo de sus más de 20 años de trabajo de campo haciendo monitoreo de aves en diferentes Estados de México.

Especies de aves extintas en el mundo

La organización BirdLife International, una de las principales organizaciones mundiales dedicada a la conservación de las aves, con asociados en 121 países, publica en su página de internet que del año 1500 a la fecha se han extinto alrededor de 182 especies de aves en el planeta, y que el 92% de estas extinciones han ocurrido en islas, como consecuencia, principalmente, de la introducción de especies invasoras, como gatos y ratas, que se convirtieron en sus depredadores (también se habla de este tema en el artículo Regresan las aves marinas a las Islas del Pacífico de Baja California de este número). Además, BirdLife International advierte que, actualmente, aunque la extinción de especies en las islas podría estar haciéndose más lenta, la tasa de extinción va en aumento en los continentes, donde habita más del 80% de especies de aves del mundo.

AvesCU02     Desde la perspectiva de Judit K. Szabo y sus colaboradores, en su artículo Global Patterns and Drivers of Avian Extinctions at the Species and Subspecies Level, publicado en 2012, la pérdida es mucho mayor cuando consideramos la extinción de las subespecies. Ellos utilizan el concepto ultrataxón para referirse por igual a especies y subespecies, se refiere al grupo final de una línea evolutiva. En su investigación, el grupo de Szabo identificó la extinción de 279 ultrataxones de 1500 a la fecha: 141 especies monotípicas (que no tienen subespecies) y 138 subespecies; 97 grupos más, que la cifra de extinción publicada por BirdLife International. Esta perspectiva les permitió saber de manera “novedosa y alarmante” que la tasa de extinción de aves en las últimas décadas se ha acelerado.

Las poblaciones como parámetro para evaluar el proceso de extinción

En 2017, Gerardo Ceballos, investigador de nuestro Instituto reconocido internacionalmente por su aportación a la conservación, publicó junto con sus colaboradores Paul Ehrlich y Rodolfo Dirzo, un artículo en el que aseveran que el mundo está viviendo la sexta extinción masiva de especies, y que para estimar la crisis de la extinción se debe considerar a las poblaciones. Tras estudiar las poblaciones de 27,600 especies de vertebrados, concluyen que es urgente entender y atender el proceso de disminución y desaparición de las mismas. Al respecto, la paleoecóloga Jacquelyn Gill de la Universidad de Maine declara, para un artículo de Ed Yong en la revista The Atlantic, que “El verdadero problema de las extinciones masivas, desde una perspectiva moderna, es que es extremadamente difícil darnos cuenta que se está viviendo una antes de que sea demasiado tarde […] para el momento en el que compilas la lista de caídos, el daño está hecho. Lo que es verdaderamente poderoso del nuevo estudio de Ceballos es que no se centra en las pérdidas, sino en las señales tempranas de advertencia. Las disminuciones de las poblaciones son un precursor común de la extinción, y es un proceso respecto al cual sí podemos hacer algo”.

AvesCU03La extinción local de aves en la Ciudad de México

En la Ciudad de México ya se ha reportado la extinción local de dos subespecies: el guajolote norteño (Meleagris gallopavo) y la mascarita transvolcánica (Geothlypis speciosa). La REPSA es un área de especial importancia para proteger poblaciones de algunas especies, como el gorrión barba negra (Spizella atrogularis) y la mascarita matorralera (Geothlypis nelsoni), ya que es uno de los pocos lugares de la ciudad en los que su población es abundante. También es de los pocos sitios en los que habitan la subespecie sumichrasti de la chara de Sumichrast (Aphelocoma woodhouseii) y la subespecie duponti del gorrión corona rufa (Aimophila ruficeps), que se distribuye únicamente en los pedregales del sur de la Ciudad de México. Estos registros se pueden consultar en la página oficial de AVMX Birding. Además, en Ciudad Universitaria viven 26 especies de aves en alguna categoría de riesgo dentro de la NOM-059-SEMARNAT-2010.

La REPSA y las áreas verdes de Ciudad Universitaria

Todas las áreas verdes son fuente importante de recursos para las aves. La superficie total de Ciudad Universitaria es de 730 ha, de las cuales 237 son reserva ecológica y 155 son áreas verdes distribuidas entre los edificios del campus. Dentro del área protegida existen tres zonas núcleo que por su alto grado de conservación y diversidad están sujetas a protección estricta. También existen 13 zonas de amortiguamiento que son de uso restringido, diseñadas para protección ambiental, cuya presencia permite reducir el efecto de la perturbación causada por el ser humano en las zonas núcleo. La mayor parte de las zonas de amortiguamiento la conforman los camellones de los circuitos (ver el mapa de la UNESCO), y también el Jardín Botánico, el Espacio Escultórico y la Cantera Oriente pertenecen a esta categoría. Aunque las zonas núcleo de la REPSA son las áreas mejor conservadas, todas las áreas verdes del campus albergan a una elevada diversidad de especies, como lo muestra el “conteo navideño de aves” del año 2017. Cada año, la National Audubon Society coordina el Christmas Bird Count. Esta actividad consiste en registrar la mayor cantidad de especies de aves en el hemisferio occidental, del 14 de diciembre al 5 de enero; en este conteo participan tanto entidades relacionadas con la conservación de las aves como profesionales y aficionados. En el conteo de 2017, el 21 de diciembre Manuel Grosselet (coordinador del conteo para México y Belice) y sus acompañantes realizamos un recorrido de 3 km, con una duración de 4 horas, por algunos camellones de los circuitos de CU y algunas áreas verdes. En este recorrido observamos 51 especies de aves, lo que representa aproximadamente una tercera parte del número total de especies registradas; la lista se puede consultar en eBird.

AvesCU04Cuerpos de agua

Otra virtud de la REPSA como área de conservación son sus cuerpos de agua, en los que viven diversas aves acuáticas. El Jardín Botánico tiene varios estanques en los que ocasionalmente se observan garzas, y ha sido sitio de reproducción de patos mexicanos (Anas diazi) en 2017 y 2018. La Cantera Oriente tiene cinco cuerpos de agua con un área total de 11,906 metros cuadrados; ahí se han registrado, hasta la fecha, 12 especies: cuatro de patos, cinco de garzas, una de zambullidor, una de gallareta y una de gallineta.

Las especies de aves en Ciudad Universitaria

Existen diferentes listados de especies de aves para CU que varían entre sí. El listado disponible en la página oficial de la REPSA es el de Chávez y Gurrola, quienes después de 7 años de trabajo, en 2009, reportaron 148 especies (http://www.repsa.unam.mx/documentos/Lot_y_Cano-Santana_2009_Biodiversidad.pdf 261-275).

     La base de datos más actualizada para CU, que incluye registros de aves poco comunes, la tiene eBird, con un total de 186 especies. eBird es el proyecto de ciencia ciudadana más grande del mundo, y tiene una plataforma en la que miles de observadores profesionales y aficionados de todo el planeta registramos nuestras observaciones de aves. Es aquí donde subimos nuestros registros varios de los que observamos aves en CU. Para verificar la veracidad de la información que ingresan los observadores, eBird cuenta con revisores expertos en identificación, que tienen muchos años de experiencia en el campo y colaboran como filtro. Para la Ciudad de México el revisor es Joren Van Schie, cofundador de AVMX, una agrupación de observadores de aves comprometida con promover el conocimiento y la conservación de la avifauna de México.

     La ONG Tótotl, una organización comprometida con la protección de las aves y el ambiente, también ha hecho observaciones de aves en la reserva desde diciembre de 2013 hasta la fecha, y su registro actual es de 139 especies. Esta ONG, en coordinación con la REPSA, realiza una salida de observación de aves cada mes, a la que puede asistir cualquier persona interesada. Estas observaciones las dirigen el ornitólogo Ubaldo Márquez, que actualmente realiza una investigación acerca de los hábitos de búsqueda de alimento de los colibríes en la REPSA, y Gustavo Hernández, uno de los observadores de aves más experimentados de México. Finalmente, Naturalista, una red social de ciencia ciudadana, desarrollada y supervisada por CONABIO y en la que cualquiera puede ingresar sus observaciones, tiene un registro con fotografías de 129 especies.

Aves residentes en la Reserva del Pedregal

AvesCU05De todas las especies registradas, aproximadamente 84 viven permanentemente en nuestra reserva, y cada una de ellas tiene su historia, particularidades, curiosidades y belleza. Podemos ver, por ejemplo, al cardenal rojo (Cardinalis cardinalis), una de las aves más admiradas en el mundo debido a la belleza de su plumaje rojo intenso; es fácil encontrarlo si seguimos su canto melodioso en su época de reproducción (marzo, mayo-julio) y observarlo en las ramas altas de los árboles. Al búho cornudo (Bubo virginianus), un ave rapaz que surge volando en la reserva al anochecer, dueño de ese canto legendario que todos hemos escuchado en un cuento o en una película: "hu-huhuuuu, huuh huuh". A la mascarita matorralera (Geothlypis nelsoni), una especie endémica de México cuya máscara negra contrasta con el amarillo del resto de su plumaje; esta pequeña ave se encuentra, generalmente, entre los pastos y las ramas bajas. O, también, hay seis especies de calandrias (Icterus) que podemos observar; todo un género espectacular. Estas hermosas aves resaltan entre la vegetación por su contrastante plumaje de colores amarillo-naranja y negro. Por otra parte, el chivirín barranqueño (Catherpes mexicanus) tiene dos características particulares: su canto fuerte y melodioso y ser un pájaro que vive en las rocas. También habita ahí otro personaje universalmente famoso: el pájaro carpintero. Se puede escuchar al carpintero mexicano (Dryobates scalaris) cuando taladra los troncos, y, si ponemos atención, podremos observar cómo trepa por los árboles en posición vertical; además su canto, con una dosis de imaginación, podría parecerse al del “pájaro loco”. Y, de apariencia modesta con plumaje en tonos grisáceos, encontramos al sorprendente imitador de otros pájaros, el cenzontle norteño (Mimus polyglottos); si en un solo árbol escuchamos el canto de diferentes especies, podría tratarse de él. En algunos casos podemos encontrar aves residentes de la reserva que son invasoras que encontraron condiciones favorables y se establecieron con éxito, como es el caso de la muy bella chara verde (Cyanocorax yncas). La presencia de éstas aves puede deberse a escapes de jaulas.

CollageAvesCU     Para ver a éstos y otros bellos seres emplumados que comparten nuestros espacios, basta dar un paseo por la mañana en CU y poner atención al movimiento entre la vegetación y a los llamados de las aves.

Aves residentes de otoño-invierno en CU

Cada año, en el continente americano, millones de aves de aproximadamente 340 especies hacen viajes estacionales recorriendo miles de kilómetros. Este fenómeno de migración sucede en dos estaciones: el otoño y la primavera. En el otoño, estas aves se encuentran en el norte del continente (de Estados Unidos hacia arriba) y viajan hacia el sur (México, el Caribe, Centro y Sudamérica) para pasar el invierno, mientras que en la primavera se dirigen al norte para reproducirse. De esta manera, el ciclo se repite año tras año.

     Castañeda y Gurrola (261-275) estiman que, en la REPSA, las aves migratorias representan el 43% por ciento del total de las especies registradas. Aunque existe la percepción generalizada de que las aves migratorias están en México “de visita”, esto no es así: la mayoría llegan a partir de septiembre y se quedan aquí hasta marzo. Es decir, básicamente la mitad del año, tiempo en el que no se están reproduciendo, están en nuestro país. Además, hacen diferentes tipos de migración: el chipe corona negra (Cardellina pusilla), por ejemplo, es un ave migratoria de larga distancia. Esta ave se reproduce en latitudes boreales (Canadá, Alaska y el noreste de Estados Unidos) y pasa el invierno en México, de manera que algunas de las que vemos en CU pueden haber cruzado Canadá y Estados Unidos para llegar a su residencia de invierno. Algunas especies de migración de larga distancia sólo hacen paradas de abastecimiento y descanso en CU y en México para seguir su viaje hacia el sur, como es el caso del pibí occidental (Contopus sordidulus). Este mosquero, que pesa tan solo 13 g, puede llegar a hacer una migración sumamente larga, volando de Alaska hasta los Andes del norte, en el noroeste de América del Sur.

     Otras aves hacen migración altitudinal, es decir que se mueven de mayores a menores altitudes (por ejemplo, de las montañas a los valles). Este es el caso de una especie endémica de México: el chipe rojo (Cardellina rubra). Se trata de un pájaro pequeño y muy bello, totalmente cubierto de plumaje rojo muy intenso en el que sobresalen sus mejillas blancas, es uno de los objetivos importantes de los observadores de aves de otros países que vienen a México. En la Ciudad de México lo encontramos, generalmente, en los bosques altos, pero durante el invierno también lo hemos observado en la REPSA. Así pues, CU tiene un papel crucial para estas especies migratorias, tanto como residencia de invierno, así como de área de abastecimiento y descanso para continuar su desplazamiento hacia el sur.

Un lugar admirable, repleto de vida, por el que queda mucho por hacer

La Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel y las áreas verdes de Ciudad Universitaria constituyen un área de protección para miles de aves terrestres, acuáticas, diurnas y nocturnas. Aproximadamente el 57% de las poblaciones son residentes y el 43% son migratorias, es una zona de importancia internacional para la conservación, ya que protege aves de México y del Continente Americano. Los registros antes mencionados indican la presencia de 148 a 186 especies en Ciudad Universitaria, de las cuales, 26 se encuentran en alguna categoría de riesgo en la NOM-059-SEMARNAT-2010.

AvesCU06

     Falta información acerca del estado de las poblaciones, y este conocimiento resulta indispensable para definir una estrategia de conservación y, de esta manera, evitar la disminución y la pérdida de poblaciones, eventos precursores de la extinción de las especies. Sería idóneo realizar proyectos de investigación en la REPSA con el método de captura de aves y colocación de anillos de identificación, ya que nos permitiría obtener información de reproducción, muda y estado general de salud de los individuos, así como calcular la densidad poblacional con las técnicas demográficas de captura-recaptura (volver a capturar periódicamente a los individuos anillados, para darles seguimiento).

     También es fundamental que la sociedad se involucre. Las acciones de cada uno de nosotros, sumadas, pueden contribuir de manera importante a la conservación. La observación de aves aporta información valiosa para la investigación; participa en las salidas a pajarear en la REPSA para que conozcas en persona a estos carismáticos protagonistas de la vida silvestre de Ciudad Universitaria. También la fotografía de aves va de la mano con la conservación; a través de ella puedes difundir el conocimiento de la avifauna y sensibilizar a través de las imágenes. Existen grupos de fotografía de aves en Facebook, como “AVES DE MEXICO”, en los que puedes conocer a las aves de nuestro país y entrar en contacto con observadores y fotógrafos de aves. Visita sitios de internet como el del Cornell Lab of Ornitology, la National Audubon Society y BirdLife International, en los que te podrás sumar a éstas y más acciones de conservación.

Agradecimientos

A Gerardo Ceballos, Coro Arizmendi y Manuel Grosselet por su revisión de este texto y por sus sugerencias. A Ubaldo Márquez y Joren van Schie por compartir conmigo sus conocimientos y sus experiencias y por ayudarme a obtener información.

Para saber más