David Brailovsky Signoret

¿La vida y la problemática ambiental?

Las formas vivientes que nos rodean y con las que compartimos el planeta Tierra, están estrechamente relacionadas con nuestras propias vidas aún en formas de las que no nos percatamos. Las formas vivas son los organismos bien conocidos y observables (macroscópicos): las plantas y algas, muchos animales, algunos hongos; pero también incluyen multitud de organismos invisibles a nuestros ojos (microscópicos), entre los cuales tan sólo las bacterias superan en biomasa al resto de la biósfera. Todas ellas conforman lo que ahora conocemos como biodiversidad y a nivel planetario, se les denomina biósfera. Nuestras sociedades interactúan de forma continua con la biosfera, la influyen, se alimentan de ella, la alteran y algunas de nuestras actividades la nutren, como sucede con los desechos que se dispersan por ecosistemas que fluyen en rios hacia el mar. No hay duda de que la humanidad ha tenido un fuerte impacto sobre el estado de conservación del medio natural porque por ejemplo requiere de maderas para la construcción, la mueblería, el arte y otros usos; así como para obtener carbón, leña y combustibles diversos. También necesita de grandes cantidades de materiales obtenidos a través de la minería (ver más información en la síntesis de la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio de 2005).

Fig1Brailovsky     En este artículo veremos aspectos generales y ejemplos de los problemas principales, muchos aplicables a escala mundial, pero enfocados a México. En nuestro país la problemática ambiental ha sido extensamente investigada y abordada desde distintos puntos de vista (por ejemplo, ver Reservas de la biosfera y otras áreas naturales protegidas de México coordinado por Arturo Gómez-Pompa y Rodolfo Dirzo) y enfrentada desde ángulos biológicos, ecológicos, antropológicos, sociológicos y económicos, entre otros. Además de los avances notables desde la perspectiva científica, se ha progresado en la legislación y ahora México cuenta con estructuras legales que permiten la constitución y ordenamiento de áreas naturales protegidas, reglamentos para el uso de recursos, normas de especies protegidas y en riesgo, programas de manejo y normativas para la protección al ambiente, pero falta mucha inversión económica para la restauración ecológica de los ecosistemas y para poner en marcha muchos de los programas de manejo de las Áreas Naturales Protegidas. En este artículo abordo algunas ideas y aspectos generales sobre los problemas más graves que afectan a la biósfera, doy ejemplos de los problemas principales enfocados a México, y hablo de la forma en que los ciudadanos podemos contribuir a la conservación de la naturaleza y sus recursos.

Principales problemas que afectan a la biodiversidad en México

En nuestro país los problemas más graves a los que se enfrenta el ambiente natural y los ecosistemas, incluyen: 1. la elevada deforestación, y la velocidad a la que ocurre, para el abasto de maderas y 2. el cambio de uso de suelo para desarrollar actividades agropecuarias, específicamente para la agricultura extensiva y la ganadería (por ejemplo ver la síntesis del Capital natural de México). Ejemplos notables de ambos, incluyen: la desaparición de las selvas que abarcaban desde el sur de Tamaulipas hasta el norte de Tabasco (un ejemplo es el caso de Uxpanapa, Veracruz), de las cuales ahora sólo quedan relictos en Los Tuxtlas, la acelerada deforestación de las selvas chiapanecas por la introducción de la palma de aceite, la desaparición de la mayor parte de la superficie forestal del Eje Neovolcánico Transversal y la extinción de especies de macrofauna (por ejemplo el oso pardo y el lobo mexicano) por la fragmentación de los hábitats. A causa de estos dos grandes problemas, y por otros más que veremos, nos encontramos en la sexta extinción masiva, que implica la pérdida de especies por causas antropogénicas. La sexta extinción masiva representa el tercer problema y debiera de ser considerado el primer gran problema y reto para la sobrevivencia de la humanidad. Otros problemas ambientales son: 4. el desarrollo de actividades mineras mal planificadas, que alteran el paisaje de manera drástica y producen muchos contaminantes que permanecen por largo tiempo en el ambiente, 5. la construcción de presas medianas, grandes y gigantescas, 6. la desertificación y pérdida de suelos por erosión y otras causas, 7. la sobreexplotación de los mantos acuíferos, y 8. la contaminación del aire, el agua y el suelo.

     Por ejemplo, algunas presas han contribuido a la extinción de especies, como es el caso de la biznaga de barril (Echinocactus grusonii), una especie que de acuerdo con la NOM.059-ECOL-2001, está en peligro de extinción en el medio silvestre. Se sabe que muchos ejemplares de este cacto se perdieron a partir de 1997, cuando se llenó la presa de Zimapán en el estado de Hidalgo. De manera independiente ciertos lagos, como Chapala y Cuitzeo, se han desecado parcialmente por periodos anormalmente largos; otros, como los de la cuenca de México y los de la comarca lagunera, casi han desaparecido. Los ríos del centro del país han sido los más afectados por contaminantes industriales, debido al exceso de materia orgánica y afectaciones por especies exóticas que vienen de otros países.

Algunos avances y soluciones para la problemática ambiental

En México es responsabilidad de los gobiernos federal y estatales, así como de sus diversas instituciones, enfrentar estos problemas desde diversas perspectivas (se enlistan estas organizaciones en el Cuadro 1). También contribuyen en la búsqueda de soluciones las fundaciones públicas y privadas, instituciones internacionales y organizaciones no gubernamentales (para algunos ejemplos ver el Cuadro 2). Cada una de ellas participa activamente en la resolución de los problemas ambientales y en la protección de la biodiversidad.

Fig2Brailovsky     Todos podemos tener un impacto significativo en el uso racional de los recursos bióticos, la deforestación y la conservación del ambiente. Por ejemplo, si economizamos energía eléctrica estaremos reduciendo la presión sobre el ambiente. Algunas de las actividades que más consumen energía son la iluminación y, dependiendo del lugar en donde vivimos y de la época del año, el aire acondicionado y la calefacción. Cuando se disminuye el consumo eléctrico, se emite menos CO2, metano y otros gases con efecto invernadero (ver El carbono ¿es inocente? en Oikos=16). Si tomamos conciencia y reducimos la cantidad de materiales consumidos, emisiones de contaminantes y costos por traslados de energía y productos, veremos que cada persona puede contribuir de muchas maneras aún en pequeña escala. Las energías alternativas con mayor potencial incluyen a la energía solar y la del viento (eólica). Por ejemplo, para el abasto de agua caliente en instalaciones domésticas podemos instalar calentadores o colectores solares para reducir hasta en un 80% el uso de gas natural. Ya se emplean sistemas similares en espacios públicos como centros deportivos, albercas y hospitales. También es bueno optimizar nuestro uso del agua y si es posible, captar agua de lluvia colocando sistemas sencillos, como los “Tlaloques” de Isla Urbana (Cuadro 1).

     Cuando separamos los residuos orgánicos del resto de la basura para convertirlos en composta, nosotros o las autoridades de la ciudad, reducimos las emisiones de gases contaminantes o con efecto invernadero. Esta iniciativa puede contribuir también al ahorro de fertilizantes químicos que podrían implicar más emisiones, contaminación del aire, agua y suelo. Optando por menos papel y cartón, reducimos la necesidad de talar bosques.

Fig3Brailovsky     El reciclaje y el consumo responsable son las formas que tenemos más a mano los ciudadanos de las urbes para ayudar a la conservación de los entornos naturales, ya que al reutilizar productos, reparar aparatos, evitar viajes demasiado distantes, emplear medios de transporte amigables y adquirir solamente lo necesario para llevar una vida sana y feliz, disminuimos nuestro impacto sobre la naturaleza. En las ciudades generalmente existen centros de reciclaje de plásticos, vidrio, aluminio, fierro y otros materiales. Si no los hay, una buena iniciativa es contribuir a fundar uno y así, organizados con amigos o vecinos, pueden llevar todos los materiales a un centro más grande. Todos estos materiales clasificados pueden llegar a las distintas industrias, que los incorporarán a sus procesos. Por ejemplo, los vidrios se funden para hacer nuevas botellas, el fierro se emplea en la industria para hacer máquinas y para la construcción, el aluminio se puede convertir en contenedores, el plástico tiene muchas opciones de uso o el cobre se reutiliza para elaborar tuberías, cables y alambres. Un ejemplo de reutilización del plástico PET y las redes de pesca, es la fabricación de botellas de agua, bancas para parques, platos y equipo deportivo. Las llantas usadas se están empleando como impermeabilizantes y para hacer cubiertas.

La humanidad y la naturaleza

A lo largo de su historia, el ser humano ha interactuado con la naturaleza. Como vimos antes, las sociedades lo siguen haciendo de diversas maneras. Aunque muchos seres humanos viven ahora en ciudades, siempre llevamos dentro ese vínculo especial y necesitamos pasear, recrearnos, convivir y experimentar al aire libre.

     Hay diferentes maneras de entrar en contacto con la naturaleza. Una puede ser aprovechar cualquier espacio para cultivar un huerto propio y reducir el impacto ambiental por demanda de alimentos. Otra es salir de excursión a visitar las áreas naturales cerca de las ciudades o incluso parques urbanos, además existen zoológicos y jardines botánicos, e instituciones y museos en donde podemos aprender sobre ella. La naturaleza y todos nos beneficiaremos cuando visitamos un sitio causando el menor daño posible, respetando a todas las criaturas, las flores, los árboles, el agua y el suelo. Evita alimentar a la fauna local o llevar especies de animales y plantas no pertenecientes al lugar.

     Es importante evitar el empleo de sustancias tóxicas o dañinas para un ambiente dado (por ejemplo, al nadar en un río, lago o en el mar, usar sólo bloqueadores amigables con el ambiente). Al acampar es importante reducir las fuentes de incendio, apagando bien las fogatas y cubriéndolas con tierra. También convivimos con la naturaleza al tener mascotas y muchas de ellas disfrutan saliendo de excursión responsablemente; podemos elegir adquirir animales y plantas en centros autorizados y siempre evitar las especies silvestres de origen desconocido, porque muchas de ellas son objeto de tráfico ilegal o bien pueden convertirse en especies exóticas invasoras. Cuidar el entorno natural es una manera práctica y divertida de disfrutarlo a la vez.

Conclusiones

En el mundo existen múltiples problemáticas ambientales, cuya responsabilidad de abordarlos no abarca solamente los ámbitos institucionales, científicos y gubernamentales, si no que la sociedad entera puede contribuir a su solución. En México, se requiere de la participación ciudadana para disminuir el consumo de productos que requieren tantos recursos naturales, lograr conservar los bosques, selvas, desiertos y todo tipo de áreas naturales, tanto protegidas como aquellas en otras manos, y evitar la extinción de especies. Las ideas aquí presentadas no sólo ayudan a reducir la huella ambiental de cada uno, sino la de toda la sociedad. A la vez es posible obtener retribuciones económicas, mentales y espirituales al convivir en armonía con el ambiente natural. Me parece importante recalcar la importancia de participar activamente a través del consumo responsable, el cuidado de las áreas protegidas, la reducción de la contaminación, el cuidado de la flora y la fauna, así como el aprendizaje sobre el medio natural y su relación con la sociedad.

Para saber más

  • Brailovsky Signoret, D. 2018. La conservación de la naturaleza. Ciencia 69: 78-86. AMC, México.
  • Diamond, J. 2005. Colapso: Por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen. Penguin Random House Grupo Editorial; Edición 1st (1 febrero 2020).
  • Dirzo, R. 1990. La biodiversidad como crisis ecológica actual ¿Qué sabemos? Revista Ciencias (Número especial) 4:48-55.
  • Primack, R.B. y O. Vidal. 2014. Essentials of conservation biology. 6a Edition. Sinauer Associates Inc. MA, USA. ISBN 978-1605352893.