on 03 July 2019

En la Reserva de la Biosfera del Río Plátano, en la región de la Mosquitia, Honduras. En 2012, se descubrieron a partir de imágenes aéreas las ruinas de lo que se cree es un legendario sitio arqueológico conocido como la Ciudad Blanca. En 2017, en un asentamiento conocido como Ciudad del Jaguar en este complejo, un equipo de académicos hondureños y personal de Conservation International realizó una evaluación rápida de la diversidad biológica, con sorprendentes resultados.

El sitio es inusual debido a que representa una de las extensiones de bosque tropical húmedo intacto más grandes del país. Esto se vio reflejado en el estudio en la presencia abundante de especies indicadoras de ambientes bien conservados, por ejemplo, el pecarí de labios blancos (Tayassu peccari). Esta especie es particularmente vulnerable a la cacería y depende de grandes hábitats conservados para sobrevivir. También posee una alta riqueza debido a que representa el límite de la distribución de varias especies amazónicas; de hecho, en el estudio se extendió la distribución de 22 especies hasta Honduras. 43 especies registradas se encuentran en categorías de peligro de extinción, y una especie de pez del género Poecilia es nuevo para la ciencia. Además, se redescubrieron tres especies que se pensaban extintas en Honduras: el murciélago de rostro pálido (Phylloderma stenops), la falsa coralillo arborícola (Rhinobothryum bovallii) y el escarabajo tigre (Odontochila nicaraguense), que se pensaba extinto en todo su rango. 

La zona está amenazada por el avance rápido de cazadores, madereros y ganaderos ilegales, y se estima que el 90% del daño al área proviene de la última actividad. A pesar de los esfuerzos del ejército hondureño por patrullar el área, se necesita de la acción de socio sinternacionales para mantener la conectividad a gran escala en todo el paisaje. 

 

Para saber más sobre el tema:

on 27 May 2019

Es difícil reconstruir la gran diversidad animal que hubo durante eras geológicas anteriores, sin embargo, los fósiles ofrecen a los científicos una ventana a ese mundo. Incluso en la actualidad, este pasado guarda muchas sorpresas: una es el reciente descubrimiento de un dinosaurio de talla pequeña que desarrolló alas membranosas como las de los murciélagos actuales. Este espécimen fue bautizado como Ambopteryx longibrachium, que hace referencia a su estructura alar, y pertenece al grupo de los scansoriopterygidos junto con otra especie de dinosaurio (descubierto en 2015 y nombrado Yi qi), que posee también alas de estructura membranosa. El hallazgo fue hecho en la provincia Liaoning en China, donde se estima que vivió hace 163 millones de años. Este dinosaurio tenía el tamaño aproximado de una ardilla y se cree que su comportamiento era similar, al vivir y moverse de un árbol a otro. Su dieta podría estar compuesta por plantas y pequeños vertebrados.

Las alas membranosas del grupo de los scansorioterygidos parecen ser un experimento evolutivo corto paralelo al de las alas emplumadas de las aves (clado Paraves), que terminarían por predominar e inclusive sobrevivir a la gran extinción Cretácico-Terciario, mientras que no se ha encontrado evidencia fósil de dinosaurios con alas membranosas más allá del Jurásico tardío. Así, cercano al origen del vuelo en el grupo de los dinosaurios, había más de un clado experimentando con diferentes estructuras de ala. Hace falta mayor evidencia fósil y mejor preservada sobre este organismo para generar más información sobre sus hábitos y su evolución, y ayudar a contestar preguntas como por qué las alas emplumadas fueron más exitosas en los dinosaurios.

Para saber más sobre el tema:

on 21 May 2019
Por si te la perdiste, ponemos a tu disposición los siguientes manuales, cortesía de SEMARNAT. Descárgalos en las siguientes ligas:
 
 
El Laboratorio de Ecología y Conservación de Vertebrados Terrestres los invita a la charla "Trámites de permisos ante SEMARNAT", que impartirá Kevin López el lunes 20 de mayo en el auditorio principal del Instituto de Ecología a las 14:00 horas. Kevin ha enfocado sus estudios en política ambiental, es director de Pa'Ciencia la de México y ha sido asesor del Senado y la Cámara de Diputados en temas de medio ambiente y biodiversidad. 
El trámite de permisos de colecta y exportación atañe a todos los científicos que trabajamos en campo y en colecciones estudiando la biodiversidad de México. ¡Acompáñennos en esta interesante conferencia!
on 10 May 2019

La vaquita marina (Phocoena sinus) es una especie pequeña de marsopa endémica del norte del Golfo de California en México, y es el cetáceo más amenazado en el mundo. La principal causa de la reducción en sus poblaciones es la pesca excesiva de totoaba (Totoaba macdonaldi), de la cual se extrae el buche, para ser vendido por un precio de hasta $60,000.00 USD por kilo a países orientales. La técnica de captura es mediante redes de enmalle, que consisten en una pared simple de tela que se mantiene mediante una línea de flotación y una línea de fondo con pesos en ambos extremos. Su luz de malla no permite una selectividad adecuada de los organismos que quedan atrapados, provocando pescas incidentales de animales marinos de más de 15 000 individuos en periodos de tiempo cortos. Es por el precio de venta de este producto que muchos pescadores furtivos se dedican a pescar en el hábitat de la vaquita marina, quedando ésta atrapada en las redes accidentalmente.

A lo largo de los últimos años, se han hecho esfuerzos y creado políticas para la conservación de la vaquita. Científicos e investigadores están haciendo lo posible por evitar su extinción. Un evento que tuvo lugar a raíz de esta problemática fue una marcha “fúnebre” por estos animales el 17 de febrero de 2018 en la Ciudad de México (https://bit.ly/2JfWPDw); no obstante, se requiere un mayor esfuerzo por parte de la población mexicana, ya que se estima que actualmente quedan menos de 30 individuos. Su extinción no sólo implicaría pérdidas ecológicas para su medio, sino también la pérdida de un animal que forma parte de nuestra cultura y nuestra biodiversidad.

Por ello, te invitamos a firmar la siguiente petición: https://bit.ly/2LC0621, para exigir el respeto de la temporada de veda de la especie, la prohibición de las redes de enmalle y apoyo para los pescadores legales.

Para saber más sobre el tema:

 

 

on 21 April 2019
El árbol de ascendencia de la humanidad ahora tiene una nueva rama: los investigadores de Filipinas anunciaron hoy que han descubierto una especie de antiguo humano que anteriormente no conocía la ciencia.

El descubrimiento fue hecho en las islas Filipinas, donde la principal evidencia fue el hallazgo de un homínido de cuerpo pequeño, llamado Homo luzonensis, el cual vivió en la isla de Luzón entre 50.000 y 67.000 años atrás. El homínido — identificado a partir de un total de siete dientes y seis huesos pequeños — alberga un mosaico de características antiguas y más avanzadas. El descubrimiento histórico, anunciado en Nature, hace de Luzón la tercera isla del sudeste asiático en los últimos 15 años para dar señales de una actividad humana inesperadamente antigua.

Se desconoce con exactitud cómo es que los ancestros de H. luzonensis llegaron a las Filipinas; no obstante, los sitios sugieren que la dispersión de los homínidos a través de la región no fue necesariamente rara o accidental como los investigadores alguna vez creyeron. Estos datos sin duda abren debates y preguntas sobre nuestra evolución, y  proporcionan más información para ayudarnos a entender la historia evolutiva de la humanidad. Aunque las evidencias sean pocas y queden más preguntas para responder, una cosa es clara: El sureste de Asia probablemente fue hogar de más especies de homínidos que los encontrados en la actualidad.
 
 
Para aprender más:
 

Greshko, M. & Wei-Haas, M. (2019). New species of ancient human discovered in the Philippines. National Geographic. Science.