¿Acaso la reposición de arena está acabando con la próxima comida de las aves costeras?

Traducción de Esmeralda Osejo

Publicado originalmente el 5 de abril de 2016 en Conservation This Week

Las playas se están erosionando en todo el mundo y las comunidades buscan, cada vez de manera más activa, solucionar este problema extrayendo arena de mar adentro y depositándola en la playa. Este método, conocido como reposición de arena o relleno de arena, se considera más amigable con el medio ambiente que la construcción de estructuras sólidas, como los rompeolas, para proteger las playas.

     Sin embargo, la reposición de la arena de las playas tiene sus contras: este método asfixia a los invertebrados intermareales de los cuales dependen las poblaciones de peces y aves costeras. De acuerdo con un nuevo estudio publicado en la revista académica Estuarine, Coastal and Shelf Science , la cantidad total de invertebrados se reduce a menos de la mitad como consecuencia de la reposición de arena, y sus comunidades podrían tardar más de lo pensado en recuperarse.

     En el estudio, investigadores de la Universidad de California, San Diego, monitorearon los efectos de la reposición de arena llevada a cabo durante el otoño de 2012 en ocho playas de San Diego. En cada playa se rellenó un área y se dejó otra sin tocar, para que las aves y peces costeros pudieran buscar comida.

     “Éste demostró ser el sistema experimental más efectivo, en la actualidad, para evaluar los efectos de la reposición de arena”, dice el líder del estudio, Joshua Kohn. “Al delimitar áreas de reposición y áreas de control en cada playa, pudimos evaluar tanto los efectos generales de la reposición como la respuesta de los invertebrados a ésta y las variaciones en sus comunidades”.

     Kohn y su equipo colectaron una serie de núcleos de sedimento de la zona intermareal, 1, 4, 12 y 15 meses después de la reposición, y registraron la cantidad y las clases de invertebrados que encontraron en la arena. Identificaron 20 grupos diferentes de invertebrados, de los cuales los más abundantes fueron emeritas, poliquetos, pulgas de mar y almejas Donax.

     Los investigadores descubrieron que al término del primer mes las áreas de control albergaban tres veces más clases de invertebrados que las áreas de reposición. La diversidad de invertebrados regresó a sus niveles normales 15 meses después de la reposición de arena. Aun así, la estructura de la comunidad de invertebrados; es decir, la relativa abundancia de diferentes tipos de organismos, permaneció alterada después de 15 meses en algunas de las áreas de reposición.

     La reposición de arena también provocó un descenso en la cantidad de invertebrados presentes en la zona intermareal. Incluso 15 meses después, la abundancia de invertebrados en las áreas de reposición fue un 52% menor que en las áreas de control.

     Este patrón se debe principalmente a una gran y permanente disminución en la densidad de poliquetos en las áreas de reposición. Curiosamente, otros estudios han demostrado que la reposición de arena no tiene ningún efecto sobre los poliquetos, o incluso tiende a aumentar su número.

     Otros grupos de invertebrados resultaron afectados de manera distinta: los números tanto de almejas Donax como de pulgas de mar se recuperaron después de un año, una velocidad mayor que la registrada en estudios anteriores.

     En algunas playas, la población de emeritas aumentó cuatro meses después de iniciado el estudio, lo cual probablemente fue parte de su ciclo natural y no tuvo relación con la reposición de arena. En ese punto, el número de emeritas era incluso mayor en las áreas de reposición que en las de control, pero los investigadores desconocen la razón. Después, la densidad poblacional de las emeritas disminuyó y su número se igualó en ambas áreas.

     A grandes rasgos, los investigadores descubrieron que la distribución y la abundancia de invertebrados era altamente idiosincrática de playa a playa, tanto en las áreas de reposición como en las de control. Por esto se vuelve difícil hacer generalizaciones acerca de los efectos de la reposición de arena, incluso dentro de una sola región. Esta variabilidad también podría contribuir a explicar por qué los resultados obtenidos en estudios anteriores relacionados con la reposición de arena son inconsistentes.

     Más allá de estas dudas, los investigadores señalaron que la Declaración de Impacto Ambiental del proyecto había predicho que la comunidad de invertebrados en las zonas de la playa en las que se llevó a cabo la reposición de arena volverían a la normalidad después de un año. Esto no sucedió, lo cual indica que los futuros proyectos tienen que tomar en cuenta la posibilidad de que el tiempo de recuperación sea mayor.

Fuente: Wooldridge T. et al. “Effects of beach replenishment on intertidal invertebrates: a 15-month, eight beach study.” Estuarine, Coastal and Shelf Science DOI: 10.1016/j.ecss.2016.03.018
Versión en inglés: Does Beach Replenishment Smother a Shorebird's Next Meal?
Colaboración con la revista  Conservation  de la Universidad de Washington, EUA.
Imagen: "A sanderling (Calidris alba) running with food". Crédito: Heather Paul via Flick

 

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