¿Los peces macho las prefieren grandes y vistosas?

A los peces mexicanos les atraen las hembras que tienen grandes vientres. 

Los godéidos, o mexclapiques, macho de aletas negras saben lo que quieren cuando seleccionan a una hembra para aparearse. Las prefieren con un gran vientre y que sean de color naranja lo más brillante posible. Dos investigadores del Instituto de Ecología de la UNAM encontraron que las hembras que tienen estas características son las que pueden producir más descendencia que sobrevive. El estudio lo llevaron a cabo Marcela Méndez-Janovitz y Constantino Macías García y fue publicado por la revista Behavioral Ecology and Sociobiology de la editorial Springer.

     El godéido de aletas negras (Girardinichthys viviparus) de México, es un pez muy promiscuo, cuyos machos buscan constantemente a una pareja adecuada para aparearse. Las hembras son receptivas sexualmente sólo por unos días cada dos meses, después de dar a luz. El godéido de aletas negras es vivíparo, lo que significa que los pececitos se desarrollan completamente dentro del cuerpo de la hembra antes de nacer.

     Durante el apareamiento los machos concentran toda su atención solamente en una hembra por vez. Las hembras hacen el proceso de cortejo más difícil porque pueden ser muy selectivas. El cortejo consiste de tres elementos básicos, y se inicia cuando el macho se le acerca a la hembra que ha seleccionado. El macho le Indica a una hembra que tiene interés por ella irguiendo sus aletas dorsales y anales. Después dobla estas aletas sobre el cuerpo de la hembra, en una forma de abrazo, y entonces empiezan a nadar en sincronía. El macho ocasionalmente intentará agarrar a la hembra de manera más firme y copular.

     Méndez-Janovitz y Macías García querían saber cómo es que los machos de los godéidos de aletas negras deciden a qué hembra seleccionar para llamar su atención. En condiciones de laboratorio colocaron en peceras independientes a diez machos. A cada uno le presentaron dos hembras preñadas, una por vez, durante 15 minutos. Fotografiaron a las hembras para catalogar su tamaño, color y tamaño del vientre. Los investigadores anotaron específicamente qué tamaño tenía el vientre de las hembras, como una indicación del número de crías que podrían llevar.

     Los machos visitaron a algunas de las hembras por más de cinco minutos por vez, y el tiempo que pasaron con cada hembra coincidió con las características físicas que ella tenía. Los machos permanecieron más tiempo con las hembras que tenían el vientre más ancho y su color naranja era más intenso. También con ellas lucieron más sus aletas levantándolas verticalmente. En un experimento posterior observaron que las hembras más grandes fueron las que produjeron más crías que llegarían a sobrevivir mejor. El color no jugó ningún papel en la sobrevivencia.

     “El área del vientre influyó más y de manera más positiva en el comportamiento del macho” explica Méndez-Janovitz. “Los machos visitaron durante más tiempo y realizaron más exhibiciones de cortejo a las hembras con vientres más anchos, y pasaron menos tiempo con las hembras de vientres delgados. También hicieron un gran esfuerzo por cortejar a las hembras con cuerpos en tonos de naranja más intenso”.

     “Por lo tanto, algunos atributos de las hembras están vinculados a su valor reproductivo, y parece que influyen en el tiempo y esfuerzo que los machos invierten en cortejarlas”, agrega Macías García.

Fotografía: J.C. Merino. Godeid Working Group.

Fuente

Springer. Do male fish prefer them big and colourful?

Méndez-Janovitz, M. y Macías García, C. (2017). Do male fish prefer them big and colourful? Non-random male courtship efforts in a viviparous fish with negligible paternal investment, Behavioral Ecology and Sociobiology DOI 10.1007/s00265-017-2385-2.

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