Se los lleva el Diablo

Muchos murciélagos dependen de las cuevas como refugio y es ahí donde llevan a cabo actividades importantes para mantener su ciclo de vida como lo es la reproducción. Este es el caso del murciélago magueyero mexicano (Leptonycteris nivalis), que puede formar grandes colonias de más de 10 000 animales al interior de cuevas y minas abandonadas en el Altiplano Mexicano y algunas otras áreas. Se trata de una especie clasificada como amenazada en la lista federal de especies en peligro de México, como en peligro en la lista federal de los Estados Unidos y la lista roja de UICN. Esta especie también tiene la peculiaridad de ser migratoria, la primavera y verano los pasa en el norte de México y sur de Estados Unidos, donde nacen las crías, y el otoño-invierno permanece en el centro de México, donde específicamente en Tepoztlán se aparean, y es en la llamada Cueva del Diablo el único sitio en el que se ha descubierto que ocurre este evento.

     Desafortunadamente, el tamaño de las poblaciones del murciélago magueyero mexicano ha ido decreciendo durante los últimos años. Nuestro equipo de trabajo lleva monitoreando esta cueva desde hace más de 10 años, y cuando se empezó a estudiar se calculaba que ahí había alrededor de 10 000 individuos, mientras que durante nuestra visita en noviembre de 2011 calculamos que no había mucho más de 1 000, lo que representa una pérdida del 90%.

     La Cueva del Diablo se ubica dentro del Corredor Biológico Chichinautzin en el Parque Nacional Tepozteco, que son áreas manejadas por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). A pesar de ello, existen grandes amenazas al hábitat del murciélago magueyero. La cueva sufre de vandalismo, y es utilizada cotidianamente para depositar ofrendas a la denominada Santa Muerte y al Diablo mismo, por lo que entra gente con antorchas perturbando a los animales, ahuyentando fácilmente a los murciélagos, obligándolos incluso a salir de día, causándoles la muerte segura con el calor del exterior, y por supuesto también es afectado su apareamiento.

     Los murciélagos magueyeros mexicanos se alimentan del néctar y polen de las flores que dan algunos de los árboles de la selva caducifolia y de los agaves o magueyes, gracias a los cuales debe su nombre. Su labor como polinizadores de estos últimos, incluyendo al tequilero es fundamental para el mantenimiento de la diversidad genética de los agaves.

     La zona donde viven los murciélagos magueyeros está sujeta al cambio de uso de suelo, ya que la vegetación natural se ha convertido en zonas agrícolas, de pastoreo o para construcción de casas, incluso sobre la cueva, lo que ya ha ocasionado un pequeño pero importante derrumbe que ha abierto otra entrada a la cueva. Esto quiere decir que, si se siguen construyendo casas en el sitio, en poco tiempo no habrá ni cueva ni casas, porque las casas mismas se derrumbarán sobre la cueva. La remoción de la vegetación sobre la cueva también cambia sus condiciones ambientales al interior, modificando las características que atraen a Leptonycteris nivalis para establecerse. Todo esto podría significar el fin de la especie, pues es el único lugar del mundo donde hemos encontrado que la especie se aparea. Esto con toda seguridad ocasionará que tampoco nacerán crías en el norte.

     En innumerables foros se ha mencionado que México es un país megadiverso y que su diversidad biológica en términos de mamíferos, ocupa el segundo lugar en el mundo. Por ello los mexicanos tenemos la responsabilidad de cuidar su gran biodiversidad. Nuestro equipo ha trabajado durante 15 años para entender la biología de esta especie. Actualmente investigamos la relación que existe entre los murciélagos magueyeros y las flores de las que se alimentan. Por el papel que los murciélagos representan para el mantenimiento de la salud del ecosistema, a nuestro equipo de trabajo está comprometido con ser parte de la solución a los difíciles problemas que enfrenta la cueva del Diablo. En el caso del murciélago magueyero mexicano concluimos que, para garantizar la sobrevivencia de esta especie, es indispensable proteger esta cueva y la vegetación natural que la rodea y de la región, ya que en ella habita un gran número de especies que mantienen saludable el ecosistema del que depende esta especie. Por todas estas razones hemos alertado a las autoridades para que tomen cartas en el asunto y se realicen acciones que permitan la recuperación del hábitat y de la especie. Hemos solicitado de la CONANP acciones específicas y directas como controlar la entrada de personas a la cueva, hacer un manejo sustentable de los recursos en la región (extracción de leña, milpas y ganado), ordenar el proceso de desarrollo en la región, eliminar las construcciones establecidas de manera ilegal dentro del perímetro de la cueva y sobre esta misma. Consideramos que es indispensable lograr acuerdos con las personas propietarias de la tierra. ¡No dejemos que se los lleve el Diablo, no podemos permitir la extinción de más especies! Actualmente, la CONANP y la PROFEPA están uniendo esfuerzos para proteger la cueva con decisión y energía, al mismo tiempo que están involucrando a miembros de la comunidad para protegerla. De no proteger esta cueva, todos los mexicanos y nuestras instituciones, podríamos ser directamente responsables de la extinción de esta especie.

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