Invertir en caracteres sexuales llamativos desfavorece la inmunidad

Un buen momento para ver el efecto de las hormonas es durante la transición de la niñez a ser adultos. Para ello basta con asomarse en algún centro de reunión de adolescentes y observar las miradas coquetas de las chicas y sus respuestas a los distintos despliegues de los jóvenes.

     Este juego de miradas y coqueteos es consecuencia del aumento en los niveles hormonales que no sólo se presenta en los humanos, sino en muchos animales. Y es que las hormonas juegan un papel crucial en la vida de muchos seres vivos. Por ejemplo, la testosterona es la que permite el desarrollo de rasgos sexuales de vertebrados, como lo es la voz profunda o ronca en los hombres, los cuernos largos en ciervos y la coloración brillante de muchas aves.

     Algunos biólogos han interpretado que las hormonas regulan el uso de recursos para diferentes funciones. En el contexto de los rasgos sexuales esto significa que gracias al control hormonal el organismo de un macho puede usar la mayor parte de los nutrientes que recibe para producir, por ejemplo, coloración más brillante. Sin embargo, esto podría ocasionar que haya un desbalance energético al privar de recursos a otras funciones, como sería el caso de disminuir su capacidad para defenderse de enfermedades.

     Hace casi 20 años, algunos científicos propusieron una hipótesis muy controvertida que dice que cuando el organismo invierte en caracteres sexuales llamativos, los rasgos desfavorecidos son los que tienen que ver con la inmunidad. Es decir: existe el riesgo de que el papel hormonal en la producción de rasgos sexuales ocasione que un macho quede a merced de sus patógenos. Desde entonces, cientos de estudios han intentado verificar o rechazar esta idea, sin éxito por distintos problemas metodológicos.

     En el laboratorio de Ecología de la Conducta de Artrópodos pusimos a prueba esta hipótesis usando la libélula Hetaerina americana. Los machos de esta especie tienen manchas rojas en las alas que son un rasgo sexual peculiar que funciona para atraer parejas. En el campo, comparamos la supervivencia de machos que manipulamos previamente para elevar su contenido hormonal, contra machos sin tratamiento o controles. Además, dentro de cada grupo de machos, hicimos otros dos grupos: machos a los que les inyectamos bacterias y grupos controles. Nuestra predicción era que el grupo tratado con niveles hormonales altos e infectados, moriría más rápido que los demás. Esta predicción se cumplió y es la primera evidencia contundente del costo inmunológico de las hormonas. Nuestros resultados se pueden extrapolar a otros insectos.

Fuente

Leer más de nuestro trabajo