En la salud y en la enfermedad

Recientemente se ha desarrollado un nuevo campo de investigación conocido como inmunología ecológica. Dicho campo se concentra en estudiar los factores ecológicos (abióticos y bióticos) que determinan la evolución del sistema inmunológico y que puede ser la clave para entender su estructura y complejidad. Los estudios recientes en el área sugieren que un animal enfermo debería de dedicarse más a buscar alimento o bien reposar para reponerse energéticamente y dejar otras actividades costosas para cuando esté sano. Por lo menos eso es lo que las mamás y los médicos nos recomiendan al menor resfrío. Con el fin de poner a prueba esta idea mi estudiante de doctorado Daniel González Tokmany yo, diseñamos un experimento. Para ello, usamos la libélula, Hetaerina americana, la cual es un depredador de otros insectos.

     En el estado adulto y saludable, los machos de esta especie de libélulas se dedican a defender territorios contra otros machos en espera de que lleguen hembras con quienes copular. Las libélulas que ganan los territorios generalmente tienen mayores reservas de grasas y más masa en los músculos asociados a los órganos del vuelo. Pensamos que el comportamiento de alimentación de estas libélulas cambiaría al estar enfermas, esto es que en estas condiciones de salud pasarían un periodo de anorexia o, cuando menos, reducirían su alimentación. Predijimos que las libélulas enfermas reducirían su actividad territorial en comparación con las de un grupo control.

     Con el fin de comprobar nuestra hipótesis, hicimos un experimento muy sencillo, que consistió en infectar machos adultos de Hetaerina americana con una bacteria típica de insectos y comparamos sus respuestas conductuales con las de un grupo control, esto es uno de libélulas que no habíamos capturado antes. Encontramos que los machos enfermos no descuidaron sus territorios para aliviarse aunque sí se dedicaron a comer más de lo esperado. Es muy probable que el alimento tenga un efecto en la actividad de la enzima que estimula el sistema inmune de los insectos. Los machos infectados tampoco redujeron sus actividades territoriales, lo que quizá se deba a lo prioritario de la actividad sexual. Si los machos abandonan el mantenimiento de su territorio porque se enfermaron pueden arriesgar su reproducción, ya que solamente se pueden aparear cuando lo han asegurado. Al parecer la actividad sexual de estos insectos es tan importante como para ni siquiera poder tomarse un “break” cuando estén enfermos.

Los resultados de este trabajo fueron publicados este año en el volumen 81 de la revista Animal Behaviour.

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