Muros verdes: creatividad y experimentación biológica

“Mi interés en los muros verdes es que puedan ser vestidos con plantas nativas de México, en especial nativas de cada región. La idea es que los muros sean un muestrario de la diversidad vegetal que hay en el país”, señala la doctora Alma D. Orozco Segovia, del laboratorio de Ecología Funcional. El trabajo, en el que participa Alejandra Rosete, una de sus alumnas, se puede apreciar en el muro verde de la fachada del Instituto de Ecología (IE) que es un muro verde experimental.

     Su investigación sobre muros verdes, es en colaboración con la empresa Generación Verde (fundada en 2001 mediante el programa InnovaUNAM) que se dedica, principalmente, a la instalación y mantenimiento de paredes y azoteas verdes. Uno de los muros experimental es forma parte de la tesis de Jorge Blanco, bajo la dirección de Salvador Arias Montes, profesor del Jardín Botánico del Instituto de Biología

Muros verdes de especies nativas

El muro verde ornamental colocado en la fachada del IE, se conforma de cinco especies de plantas suculentas de la familia Crassulaceae: Echeveria secunda, Sedum moranense, S. luteoviride, S. oaxacanum y S. clavatum, las cuales son nativas del Centro de México, específicamente del Pedregal de San Ángel, Magdalena Contreras, el Ajusco y Xochimilco. 

     La instalación del muro constituyó un proyecto de investigación planeado para observar, de forma continua, el crecimiento y desarrollo de las especies bajo las condiciones ambientales de la fachada del Instituto, por ejemplo, la cantidad de riego y de insolación. “Tenemos que hacer observaciones sobre cómo se comporta cada especie y documentar cuales toleran esos cambios y cuáles no”, afirma la investigadora del Instituto.

La creatividad en un muro verde experimental

Además del muro colocado en la fachada principal del Instituto, la Dra. Orozco está trabajando con uno experimental más pequeño en la zona de invernaderos del Instituto, que constituye la tesis de Jorge Blanco. En este último se está probando una selección de diversas formas biológicas, que incluyen seis especies: Echeveria halbingeri y Sedum moranense (familia Crassulaceae), Selenicereus hamatus y Epiphyllum hookeri (Cactaceae) y los helechos Myriopterys myriophylla y Pellaea cordifolia (Pteridaceae). El muro se observará durante un tiempo para documentar fotográficamente, los cambios en crecimiento, desarrollo foliar, entre otros.

     El experimento será útil para entender “cuales plantas poner arriba y cuales poner abajo, cuales adoptan una forma biológica que no es bonita para el muro aunque sobrevivan muy bien, o de qué tamaño tiene que ser el esqueje a partir del que propagas para que dé una forma biológica atractiva” explica Orozco Segovia. 

     Dicho trabajo de investigación sobre muros verdes, contribuye no sólo a elegir las especies con la forma biológica idónea, sino también a experimentar con sus estados fenológicos, es decir, determinar cuándo producen hojas nuevas, si florecen en épocas en particular, etcétera. De esta manera se puede identificar si es posible obtener beneficios ambientales. Para muestra, algunos resultados obtenidos hasta el momento en el muro experimental, en uno de ellos, Jorge Blanco somete a los helechos del Pedregal de San Ángel a riego continuo y observa las consecuencias sobre algunas especies que sin riego son caducifolias.

Muros verdes: recreo a la vista

Estéticamente, la principal utilidad que ofrecen los muros verdes es recreativa, sin embargo, dan otros beneficios como “modificar la temperatura del ambiente y amortiguarla al interior de una casa u oficina, ayudan a disminuir la huella de carbono, y son una excelente oportunidad para tener más superficies con plantas en la Ciudad de México, donde no se cumple con la cantidad recomendada de superficie vegetada por habitante” menciona Alma Orozco.

     De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) se recomienda que, como mínimo, las zonas urbanas tengan una superficie de entre nueve a once metros cuadrados de áreas verdes arboladas por habitante. Sin embargo, en el Distrito Federal la cifra es de seis metros cuadrados, según Orozco Segovia; aunque el valor cambia dependiendo del tipo de área verde que incluyen. Por ejemplo, en 2010 la Secretaría de Medio Ambiente (SMA) del DF, publicó Las áreas verdes en el que informa que la ciudad de México tiene en promedio 8.4 metros cuadrados de dichas zonas. Este informe se basa en el Inventario General de Áreas Verdes, el cual incluye parques, camellones, jardines privados, panteones, viveros, barrancas y reservas ecológicas, entre otros, excluyendo únicamente el Suelo de Conservación.

     Finalmente, la doctora Orozco enfatizó la cuestión de la creatividad para la elaboración de los muros verdes, se pueden hacer muchas cosas, por ejemplo, un muro verde de especies en peligro de extinción, por ejemplo, después de ver el del Instituto de Ecología a la Dra. María del Coro Arizmendi pensó en uno que atraiga colibríes u otros polinizadores, hay miles de opciones y sobretodo lo importante es empezar a usar nuestra flora, y presumirla. Cada muro verde puede mostrar un aspecto distinto de la ecología de las especies de cada región. Así pues, los muros verdes constituyen un nuevo campo experimental dentro de la biología, donde la creatividad y las aplicaciones no tienen límites.

Fuentes

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