Es hora de jugársela a doble o nada con las emisiones de metano que produce la humanidad

Traducción de: Michel Martínez

Publicado originalmente 15 de diciembre de 2016 en Anthropocene Daily Science

Hasta ahora los esfuerzos para mitigar el cambio climático se han centrado principalmente en el dióxido de carbono. Y puede que esos esfuerzos estén dando resultado: en años recientes las emisiones de dióxido de carbono han disminuido, en su mayoría debido al cambio en el uso del carbón por gas natural. Ahora más que nunca hay una razón para enfocar nuestra atención en un gas de efecto invernadero más potente: el metano.

     Los niveles atmosféricos de metano están creciendo a mayor velocidad que en cualquier otro momento de las dos décadas pasadas, y en su mayoría se debe a la producción de comida, de acuerdo con un equipo internacional de científicos. Las emisiones de carbono son un arma de doble filo. El gas atrapa 28 veces más calor que el dióxido de carbono, pero tiene un periodo de vida más corto en la atmosfera, lo que hace más difícil controlarlo.

     Los investigadores exponen en un artículo de fondo publicado en Environmental Research Letters que los niveles de metano en la atmosfera estaban relativamente estancados en los primeros años del 2000, aumentando a una tasa de alrededor de 0.5 partes por billón anualmente. Pero a partir de 2007, los niveles se han incrementado a un ritmo diez veces más alto. Y la tasa de crecimiento superó las 20 veces, para alcanzar cerca de las 10 partes por billón en 2015.

     Los científicos argumentan que las razones de este aumento son poco claras. Esto se debe a que no se sabe lo suficiente acerca del ciclo global del metano: sus fuentes de origen y desecho. No es fácil rastrear las emisiones de metano. No sólo pueden originarse de fuentes naturales como páramos y lagos, sino también de fuentes humanas como represas, y pozos petroleros y de gas.

     No obstante, un nuevo análisis estudiado por los científicos indica que cada año dos terceras partes de las emisiones globales de metano se originan de las actividades humanas. Y la mayoría de esas fuentes provienen de la agricultura; por ejemplo, de la ganadería, ya que las vacas expulsan grandes cantidades de metano de sus tractos digestivos, además de los campos de arroz, donde los microbios producen gas.

     Los autores señalan que hay una necesidad urgente de calcular y reducir las emisiones de metano. Mitigar las emisiones de metano podría disminuir el cambio climático de manera eficiente en un tiempo más corto. El nuevo informe enlista algunas rutas posibles. Éstas incluyen detectar y reducir las fugas de gas natural, tapar los vertederos de basura, modificar la dieta del ganado, y desarrollar biodigestores para la ganadería.

     Los autores concluyen que “mantener el calentamiento global debajo de los 2°C ya es un objetivo desafiante”. “Y que dicho objetivo se volverá cada vez más difícil si la reducción en las emisiones de metano no se atiende con firmeza y prontitud”.

Fuente: Saunois M et al. “The growing role of methane in anthropogenic climate change”. Environmental Research Letters. 2016. DOI: 189.242.199.95

Versión en inglés: It’s time to double down on humankind’s methane emissions.
Colaboración con la revista Anthropocene de Future Earth, EUA.

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