La crianza del pollo de doble pechuga pone en contradicción el bienestar y la sostenibilidad

Traducción de: Michel Martínez

Publicado originalmente el 09 de diciembre de 2016 en Anthropocene Daily Science

En años recientes, los productores de carne de pollo han estado en la mira de los activistas defensores del bienestar de los animales, debido a sus programas de crianza. Y con buenas razones. En la actualidad, los pollos se crían para tener cuerpos pesados con una pechuga tan enorme que a menudo no pueden aguantar su propio peso. Pero hay un lado que se ha analizado menos respecto a los cambios genéticos provocados en los pollos de engorda, por cerca de más de siete décadas de selección artificial; es decir, el tema de que son más amigables con el medio ambiente. En la actualidad, se producen pollos con más carne y menos comida, lo que reduce la presión en la tierra y el uso de fertilizantes y pesticidas, ya que producen menos estiércol.

     El investigador Craig Tallentire explica que “la producción de alimento para el ganado equivale casi al 80% del impacto ambiental general del ganado en cría”. La conclusión desagradable del artículo es que se debe precisamente a que los pollos crecen tanto, tan rápido que se han vuelto más eficientes, y por lo tanto más sustentables. Este tamaño y ritmo de crecimiento están asociados con algunos de los problemas de salud que sufren las aves y parece que ponen en contradicción el bienestar y la sostenibilidad. Pero los hallazgos del artículo también esclarecen vías para investigaciones futuras que intentarán encontrar un mejor balance entre los dos.

     En la investigación, que se publicó recientemente en Agronomy for Sustainable Development, los científicos exploraron la literatura académica y de la industria para evaluar cuantitativa y cualitativamente cómo el comportamiento, el apetito, la eficacia digestiva, el aumento de proteína y lípidos, y la actividad metabólica, han cambiado a través de la crianza y cuánto es que cada uno de éstos podría haber contribuido para producir un pollo más sustentable.

     El hallazgo más sorprendente, expresa Tallentire, fue que no ha habido incremento en la eficacia digestiva de los pollos a lo largo de los años, lo que significa que esto no se considera para el cociente de conversión de la mayoría de alimento. Los investigadores descubrieron que las ganancias reales en la eficacia se han alcanzado porque las aves llegan a su madurez más rápido. Como resultado, consumen menos comida y dedican menos energía al mantenimiento general del cuerpo, y más al crecimiento. Descubrieron también que puede haber una tendencia genética hacia la crianza de comedores más limpios que desperdician menos alimento y aquéllos que participan en actividades que consumen menos energía.

     Estos hallazgos revelan que los criadores casi han maximizado las ganancias en la eficacia por medio del aumento en el ritmo de crecimiento. Lo que es más relevante; dos importantes compañías de pollo recientemente han cedido a la presión de los activistas y se comprometieron a producir pollos que crecen más lento, en vez de más rápido.

     El artículo resalta otras características que, si en el futuro pudieran mejorarse a través de la crianza, posiblemente podrían producir pollos más eficientes sin hacerlos crecer tan rápido. Éstos incluyen la crianza de pollos que desperdician menos comida, son menos activos, más magros, y tienen una mayor eficacia digestiva.

Fuente: Tallentire, J., C.W. Tallentire and I. Leinonen. 2016. “Breeding for efficiency in the broiler chicken: A review”. Agronomy for Sustainable Development. DOI: 10.1007/s13593-016-0398-2

Versión en inglés: The big-breasted chicken puts welfare and sustainability at odds
Colaboración con la revista Anthropocene de Future Earth, EUA.
Imagen: Surian Soosay/Flickr.com

 

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