Las bacterias: pequeñas herramientas para la captura del carbono y su aplicación

Traducción de: Michel Martínez

Publicado originalmente el 06 de octubre de 2016 Conservation This Week

Capturar el dióxido de carbono y ponerlo bajo tierra es una forma prometedora de combatir el aumento de las emisiones de carbono. Desafortunadamente, el almacenamiento del carbono conlleva el riesgo de que el gas se fugue de su sepulcro rocoso.

     Resulta que los microbios podrían ser los cómplices ideales para el monitoreo y la utilización del carbono almacenado. Las bacterias se encuentran presentes en casi cualquier medio ambiente en la Tierra. Responden también con rapidez a los cambios en su entorno y tienen una habilidad natural para absorber el dióxido de carbono mediante diversos procesos metabólicos. De esta manera, explican los investigadores del Instituto Escocés de Marina y de la Universidad de Oslo, que las bacterias podrían ayudar a detectar fugas de carbono en depósitos terrestres y marítimos, así como también a mejorar la captación del dióxido de carbono para prevenir fugas y, potencialmente, convertir los depósitos en biorreactores para hacerlos químicos y combustibles útiles.

     En la actualidad, el monitoreo de zonas de almacenamiento de carbono depende de métodos físicos para medir los niveles de CO2. Los científicos explican en un artículo publicado en el diario Trends in Biotechnology que a dicho método le faltan protocolos claros para asegurar el monitoreo a largo plazo, y es difícil realizarlo en lugares remotos como los depósitos de petróleo y gas en el subsuelo marino.

     Debería ser posible monitorear las bacterias que habitan en el sedimento que recubre las zonas de almacenamiento de carbono para detectar posibles fugas. Las respuestas de las comunidades microbianas a los cambios ambientales oscilan desde cambios sutiles en las capacidades metabólicas a un cambio completo en las especies que conforman la comunidad. La secuencia y el análisis del ADN de los microbios que viven en el sedimento por encima de los depósitos de carbono deberían detectar estos cambios, revelando así las fugas de carbono.

     Los investigadores afirman que las bacterias podrían usarse también para capturar o utilizar el dióxido de carbono. Por medio de implantar microbios específicos, sería posible acelerar la conversión del dióxido de carbono en carbonato de calcio, un mineral que se queda atrapado debajo de la tierra. Desde luego, este proceso toma miles de años.

     De manera similar, podría ser posible incorporar otros microbios modificados genéticamente en los depósitos que pueden convertir el dióxido de carbono en productos como, por ejemplo, el etanol y el acetato.

     En concreto, el equipo se refiere a un experimento de campo que se llevó a cabo en la costa occidental de Escocia en 2012. Se perforó un ducto en el subsuelo marino, a través del que se liberó dióxido de carbono en los sedimentos por más de 37 días. Los científicos detectaron cambios en la abundancia y la diversidad microbiana en el punto de la liberación de gas y hasta 25 metros de distancia, antes de que otros organismos fueran afectados.

     Los investigadores advierten que se necesitará mucha más información en el futuro, incluyendo herramientas genómicas y la identificación de especies clave, pero el método ofrece enormes posibilidades.

Fuente: Hicks, N. et al. 2016. Using Prokaryotes For Carbon Capture Storage. Trends in Biotechnology. DOI: http://dx.doi.org/10.1016/j.tibtech.2016.06.011

Versión en inglés: Bacteria: tiny tools for carbon capture and utilization.

Colaboración con la revista Conservation de la Universidad de Washington, EUA.

Imagen: CSIRO, CC BY 3.0

 

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