La biodiversidad disminuye las tasas de infecciones por hantavirus

Traducción de Esmeralda Osejo

Publicado originalmente el 6 de enero de 2016 en Conservation this Week

Dentro de la ecología y la epidemiología existe un fenómeno conocido como el “efecto de dilución”. Su premisa es la siguiente: cuanto mayor sea la biodiversidad en un ecosistema, menor será la prevalencia de patógenos zoonóticos. El efecto se ha registrado en el caso de varias enfermedades. En un nuevo estudio, dos biólogas de la Universidad de Utah, Laurie Dizney (ahora en la Universidad de Portland) y M. Denise Dearing, arrojaron nueva luz sobre la manera en la que este fenómeno podría emplearse para combatir el hantavirus en una población de ratones ciervo del desierto alto de Utah.

     Los ratones ciervo son los huéspedes naturales del Virus Sin Nombre, (SNV, por sus siglas en inglés). Cuando los humanos lo contraen, el virus puede causar el Síndrome Pulmonar por Hantavirus, que llega a resultar letal.

     Para probar el “efecto de dilución” en una población de ratones ciervo, las investigadoras encerraron a 155 individuos de un área del Buró de Manejo de Tierras, (BLM, por sus siglas en inglés) en el condado de Juab, Utah, y les implantaron pequeños microchips. También tomaron muestras de sangre para buscar infecciones por SNV. Después distribuyeron varias bandejas con alimento en el desierto; la mitad en áreas con biodiversidad alta y la mitad en áreas con biodiversidad baja. Colocaron la mitad de las bandejas en sitios “protegidos”, que ofrecían un poco de sombra protectora a los ratones hambrientos, y la otra mitad en lugares expuestos. Esperaban que los ratones más “valientes” se alimentaran con mayor frecuencia en las estaciones expuestas, mientras que los más “tímidos” preferirían alimentarse en los comederos protegidos. Equiparon cada estación de alimento con una cámara y un escáner de microchips, para identificar a los ratones cuando llegaran a comer.

     En el transcurso de casi siete semanas de recolección de datos, Dizney y Dearing recabaron más de 3,000 horas de información del escáner de chips, y alrededor de 1,000 horas de cinta de video. Las grabaciones no solamente les permitieron observar las interacciones entre los ratones ciervo, sino también ver qué otras especies habían visitado las estaciones de alimentación: ratón piñonero, ratón-cosechero común, ratón de bolsillo de la Gran Cuenca y rata canguro, entre otras.

     El SNV mostró cuatro veces más prevalencia en los sitios de recolección en los que había menos biodiversidad. Este resultado se obtuvo a pesar de que la densidad y la demografía de las poblaciones de ratón ciervo eran semejantes en todos los sitios.

     Los ratones ciervo clasificados como “valientes” tenían tres veces más probabilidades de infectarse que aquellos clasificados como “tímidos”. Proporcionalmente, había más ratones “valientes” en las áreas con baja biodiversidad.

     Este estudio, aunque sólo muestra correlaciones, es consistente con investigaciones previas, lo cual implica que las infecciones no son la causa, sino la consecuencia de una serie de comportamientos asociados con la “valentía”. Esto se debe a que las infecciones se propagan a través de las interacciones agresivas, y los ratones valientes son más propensos a actuar de manera agresiva.

     Las investigadoras afirman que el comportamiento de los ratones ayuda a explicar el efecto de dilución. En las áreas con mayor biodiversidad, a los ratones les conviene ser un poco más tímidos. Esto se debe a que una biodiversidad mayor implica un riesgo mayor de depredación. En cambio, los ratones se pueden dar el lujo de ser más arriesgados cuando hay menos biodiversidad; especialmente si el riesgo conlleva la posibilidad de encontrar mejores fuentes de alimento u otros ratones para aparearse. Por desgracia, también tiene como consecuencia el aumento en la transmisión de patógenos.

     La conclusión es que una mayor biodiversidad parece amortiguar la propagación de enfermedades; por lo menos la de esta cepa de hantavirus. En las reuniones societarias relacionadas con la conservación, una de las preguntas frecuentes es: ¿cómo beneficia la conservación a los seres humanos?; mientras muchos argumentan que la conservación de la fauna silvestres es importante por sí misma, ésta es una carta más en la baraja de los defensores. Los ecosistemas tienen su propia clase de sistema inmunológico, y los ecosistemas más sanos y robustos están mejor preparados para minimizar las tasas de infecciones. Éstas son buenas noticias no solamente para los animales, sino para los humanos también. Después de todo, todos padecemos, en buena medida, de las mismas enfermedades.

Fuente

Dizney, L., & Dearing, M. D. (2016). “Behavioural differences: a link between biodiversity and pathogen transmission”. Animal Behaviour, 111, 341-347. https://doi.org/10.1016/j.anbehav.2015.11.006.

Versión en inglés: Biodiversity Cuts Back on Rates of Hantavirus Infection

Colaboración con la revista Conservation de la Universidad de Washington, EUA.

Imagen: "Hantavirus Infected Deer Mouse" Wikimedia Commons