El muro fronterizo y las poblaciones de osos negros

En el último número de la revista Biological Conservation el Dr. T. C. Atwood del departamento de Caza y Pesca de Arizona (USFWS Arizona), y colaboradores, publicaron un estudio en el que analizan la variación genética de los osos negros en la cima de las montañas de la región del centro y sur del estado de Arizona. La finalidad de la investigación fue determinar qué tan conectadas están las poblaciones de estos osos a nivel genético y de paisaje, ya que en esa zona se han formado islas de hábitat debido, entre otras razones, a la construcción del muro fronterizo entre México y los Estados Unidos.

     Los resultados del estudio de Atwood y coautores, demostraron que los osos negros de la población cercana a la frontera con México es substancialmente más pequeña y está aislada ligeramente de la de la región centro-este, que es donde se encuentra la principal población de osos negros en el estado de Arizona, EUA. El estudio también demostró que ambas poblaciones son diferentes de manera significativa. Los osos que viven en la frontera con México, tienen cierta comunicación con las otras poblaciones de osos, pero ésta puede ser alterada por la urbanización y toda actividad relacionada con la guardia fronteriza (por ejemplo vigilancia, construcción y mantenimiento del muro).

     Los investigadores del USFWS Arizona observaron que en las cimas de las montañas de la región fronteriza hay el hábitat necesario para mantener a los osos, sin embargo hay una amplia variación en la calidad biológica de los corredores que lo conectan. En Estados Unidos el oso negro no es una especie de preocupación especial, sin embargo en México sí lo es. Nuestro país representa el límite sur de su distribución y está considerado en peligro de extinción. El estudio indica que la conservación del oso negro en las cimas de los cerros es particularmente vulnerable cerca de la frontera porque es donde se pierde más hábitat debido a la urbanización y las actividades de seguridad de la zona.

     Los osos de las montañas de la región fronteriza están aislados y son menos diversos genéticamente, que los del centro de Arizona, por lo que la perdida de los corredores biológicos muy probablemente impedirá que se muevan los animales entre la cima de un cerro y otro y, por lo tanto, que haya flujo genético. El trabajo advierte que es muy probable que las carreteras y la expansión de las manchas urbanas del sureste de Arizona se conviertan en nuevas maneras de impedir el movimiento y función de los corredores biológicos naturales, acelerando así el aislamiento genético de los osos negros de la frontera México-EUA.

     El artículo de Atwood y coautores incluye propuestas que pueden ser útiles para la conservación del oso negro y de las áreas en las que se espera el mayor crecimiento de las actividades humanas. Parte de estas propuestas sugieren que las medidas para controlar la migración fronteriza deben buscar maneras para no perturbar la conectividad entre la fauna de uno y otro lado de la frontera.

     Para los Estados Unidos la frontera con México es una de las más diversas desde el punto de vista biológico pero es una de las más vulnerables. Para México la región es muy importante porque mantiene la distribución más sureña de especies como el oso negro, los perros llaneros y el bisonte. La flora y fauna que ha migrado del norte del continente hacia México es clave para darle la categoría de país megadiverso a nuestro país. La única manera de mantener la riqueza biológica del norte de nuestro país es con el trabajo conjunto entre ambas naciones.

Fuente

Atwood, T.C., J.K.Young, J.P. Beckmann, S.W. Breck, J. Fike, O.E. Rhodes Jr. y K.D. Bristow. 2011. Modeling connectivity of black bears in a desert sky island archipelago. Biological Conservation 144: 2851-2862. DOI: 10.1016/j.biocon.2011.08.002

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