Enfermedad de Chagas: un reto para ciencia y sociedad

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) “se calcula que en el mundo hay entre siete y ocho millones de personas infectadas, la mayoría de ellas en América Latina, donde la enfermedad de Chagas es endémica".

     En México se desconoce el número de personas que padecen esta enfermedad incurable. Existen escasas estadísticas oficiales, una de ellas, emitida en 2012 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), registra solamente 65 casos de personas infectadas por la enfermedad de Chagas en Instituciones del sector público y 13 casos en establecimientos privados.

     Alejandro Córdoba participó en la investigación Follow up of natural infection with Trypanosoma cruzi in two mammal species, Nasua narica and Procyon lotor (Carnivora: Procyonidae): evidence of infection control? Publicado por la revista digital Parasites & Vectors. En dicho estudio los investigadores monitorearon dos especies de mamíferos en el Parque la Venta, en Tabasco, que estaban infectados por T. cruzi que posteriormente se curaron. Lo cual sugiere que en dichos animales existen mecanismos de curación, que podrían servir como indicios para hallar una posible cura que se instrumente en humanos.

     Con respecto al impacto que este estudio tiene, en relación a los animales reservorios en el ciclo selvático y domiciliario de la enfermedad de Chagas, Córdoba Aguilar señaló que “la gente está expuesta a la enfermedad porque la chinche es el transmisor que hace el vínculo entre los mamíferos que son reservorios y el humano. Si hay momentos en que estos mamíferos no están infectados porque se están adaptando, entonces quiere decir que no siempre van a ser una fuente donde las chinches puedan transmitir el Trypanosoma.”

     Continuó, “En otras palabras, el que se curen, quiere decir que el riesgo para los humanos se reduce un poco, porque ellos tienen el batallón que está eliminando al Trypanosoma. Entonces la chinche ya no tiene una fuente de la que pueda tomar parásitos y llevarlos al humano.”

     Asimismo, mencionó que existen dos posturas con respecto a los métodos de control de la infección. La primera indica que se deben eliminar los mamíferos y aves que viven alrededor de los humanos para evitar el riesgo que conllevan, al ser fuentes potenciales del parasito. La segunda dice que los animales domésticos son una fuente alternativa de alimento para las chinches, y actúan como amortiguadores para el humano. “El hecho de que se curen estos animales de vida silvestre o semi-silvestre hace que estas estrategias de control tengan que ser repensadas” explicó.

     Otro aspecto importante tiene que ver con el valor de la biodiversidad, especialmente el hecho de preservar ecosistemas sanos, puesto que “si las áreas [naturales] no están tan destrozadas en términos de deforestación, la infección baja mucho. Creo que se debe a que las fuentes de alimento son diferentes, ese hecho amortigua que al final esas chinches no vayan con los humanos, pues recurren a otras fuentes de alimentos”.

Un parteaguas para combatir la enfermedad de Chagas

El Dr. Córdoba indicó que continuará la investigación sobre el tema con el fin de contribuir a entender más la biología de la enfermedad. Por ejemplo, indicó que “queremos saber si hay coincidencia en los momentos en que los mamíferos están infectados y la gente enferma que vive ahí. Sería interesante conocer si hay ocasiones en que los mamíferos se han curado y la gente está menos infectada. Ese es el punto de vínculo, donde realmente podemos saber si aumenta o disminuye la infección”.

     “Nosotros estamos interesados en la parte ecológica de Chagas. Estamos tratando de modelar las áreas de distribución de las chinches infectadas, es decir, queremos tener un mapa para saber qué poblaciones humanas pueden estar vulnerables y demostrar si realmente los parásitos están presentes en esos sitios. La idea es utilizar estos datos para ir con las autoridades y aplicar medidas preventivas en los lugares con mayor riesgo”.

     Por otra parte, Alejandro Córdoba colabora con investigadores de la Facultad de Medicina, con el objetivo de desarrollar un programa de control biológico. Su otra línea de investigación se adapta al contexto actual de cambio climático, al utilizar simuladores con uno o dos grados más de temperatura que indiquen, en mapas, lo que podría pasar con la distribución de estas chinches infectadas.

     “Estos modelos proyectivos son una herramienta que favorece la cuestión preventiva. Es hacer ciencia con el fin de que la gente se enfrente a estas situaciones con un poco más de conocimiento”, dijo. Debido a que la infección podría expandirse a lugares en lo que de manera natural no existía esta enfermedad, esta idea podría contribuir a predecir los nuevos focos de infección y prevenir a las poblaciones antes de que se contagien, finalizó el doctor Alejandro Córdoba.

Fuentes

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